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SIG (II) Definición técnica vs definición práctica

viernes, 29 de mayo de 2009

En la entrada anterior identificamos algunos aspectos relacionados con la sub-utilización de los sistemas de información geográfica SIG. Hoy veremos qué son, su interpretación técnica y su interpretación práctica, como parte integral de un análisis ambiental.


Para desarrollar un estudio ambiental, sea cual sea su género (Estudio de Impacto, Zonificación, Diagnóstico de Alternativas, etc) es necesario tener en cuenta, que el SIG es una herramienta fundamental para la toma de dediciones. Este concepto se menciona muy a menudo para defender las bondades de una metodología de análisis. Ahora bien, para que una “herramienta para la toma de decisiones” sea catalogada como tal, debe:


  • Ser comprensiva: la metodología y los resultados deben por sí mismos dar claridad al lector sobre su entendimiento y no requiere conocimientos previos.
  • Ser concisa y a la vez detallada: para esto debe expresarse en valores simples y fáciles de entender, cuyo análisis aporte valor agregado al estudio.
  • Flexible y escalable: que permita comparar varios proyectos y analizar diferentes temáticos permitiendo plantear escenarios y llegar a conclusiones rápidas, confiables y creíbles

Habrá algunos que pensarán: para eso son los mapas que se manejan en SIG, con ellos se plantean escenarios y se toman decisiones. Eso es cierto. Sin embargo, aunque los mapas son una herramienta muy importante para el análisis de información ambiental y son un gran apoyo, no son (o no deberían ser) el eje central de un estudio. ¿Por qué?


Un mapa de SIG es una gráfica, y una gráfica es la representación de un dato. No es el dato. Usted puede ver dos mapas en SIG de una misma área, con clasificaciones diferentes, si no tiene claridad sobre la metodología y criterios no podrá saber cuál de las dos interpretaciones es la correcta. Un informe debe tener tal claridad que la revisión de los mapas sea un complemento que le permita ubicarse espacialmente en el contexto que se está analizando y que previamente ya debería entender (o mejor dicho que el autor debió explicar con claridad).


Ahora definamos que es SIG. Existen numerosas definiciones para este término, todas ellas vistas desde un enfoque técnico. Buscando una definición adecuada para realizar este artículo, encontré una página especializada en el tema (excelente para aquellos que queremos incursionar en el manejo de esta herramienta), la cual define al SIG de la siguiente manera:


El término SIG procede del acrónimo de Sistema de Información Geográfica (en inglés GIS, Geographic Information System).

Técnicamente se puede definir un SIG como una tecnología de manejo de información geográfica formada por equipos electrónicos (hardware) programados adecuadamente (software) que permiten manejar una serie de datos espaciales (información geográfica) y realizar análisis complejos con éstos siguiendo los criterios impuestos por el equipo científico (personal)”. www.gabrielortiz.com


Esta es una excelente definición para quienes tienen un conocimiento técnico en el tema y es indispensable para quienes manejan o deseen manejar la herramienta de manera profesional. Sin embargo, en términos prácticos ¿Cómo podríamos definir al SIG, de tal manera que nos permita a todos (especialistas o no de SIG) aprovecharlo en todo su potencial?


Bueno, antes de llegar a la respuesta a esta pregunta, me encontraba en una situación interesante. Estaba analizando la prefactibilidad ambiental de un proyecto vial de gran envergadura, para lo cual tenía que analizar aproximadamente 120 mapas de SIG y generar conclusiones de hidrología, precipitación, áreas forestales, geología, geotécnia, fallas y erosión entre otros. Cada uno de los expertos temáticos habían entregado sus análisis en informes que contenían mínimo 60 hojas cada uno. Seguir la forma tradicional como se elaboran estos estudios ambientales, traía con sigo las siguientes situaciones:


  • Implicaba realizar un informe de aproximadamente 500 hojas (debido al tamaño del proyecto) y adjuntar los 120 mapas.
  • Debía analizar mapa por mapa los diferentes temáticos y extraer las conclusiones del análisis. Tarea que llevaría demasiado tiempo (tiempo que no había)
  • La información sería leída por economistas y otros profesionales que nada tenían que ver con el área ambiental, temática o de SIG, para definir la viabilidad financiera del proyecto. Esto significaba dos cosas. Primero, ellos no iban a leer 500 hojas y segundo no iban a mirar 120 mapas.

Entonces debía crear una manera para aprovechar mejor los datos que arrojaba el SIG y que me permitiera condensar la información de 120 mapas y 500 hojas en un reporte fácil de leer en menos de una hora, confiable, entendible para cualquier profesional y con una claridad indiscutible sobre cuál era la mejor decisión a tomar.


¿Cómo llegar a este producto si no tenía conocimientos previos de SIG? Necesitaba mostrar los resultados de estos mapas de otra manera. La pregunta era ¿Cómo? Si no sabía manejar el software, ni conocía los alcances y potencialidades del mismo. Leí, pregunté y averigüé, hasta que entendí algo sería la luz para desarrollar la metodología que estaba buscando.


El SIG es una base de datos con una salida gráfica en forma de mapa


¡¡¡Esto era lo que necesitaba!!! Si el SIG es una base de datos, ésta se puede exportar a Excel (programa que si se manejar) y dado que el mapa de SIG es la representación gráfica del comportamiento de estos datos, es posible consolidar esta información y agruparla para generar salidas gráficas más comunes como tortas, barras y columnas entre otros, de manera tal que las conclusiones sean más evidentes y objetivas

Con este nuevo entendimiento, llamé a la persona encargada del manejo de los datos del SIG y le solicité que me generara archivos de Excel de cada una de las bases generadas por las diversas temáticas, para procesarlas. Una vez con ellas procedí a realizar los análisis respectivos. En la próxima entrada veremos un ejemplo de cómo se estructura una metodología para el aprovechamiento de los datos que arroja el SIG.

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SIG (I). Sub-utilización de los Sistemas de Información Geográfica

jueves, 28 de mayo de 2009

Desde principios de los 90’s se ha difundido y popularizado el uso de herramientas y plataformas informáticas basadas en Sistemas de Información Geográfica SIG para la elaboración de diversos tipos de estudios ambientales. La manera tradicional en que se desarrolla un Estudio Ambiental típico es la siguiente:

  • Se consolida un equipo de expertos en los diferentes componentes ambientales (Biólogo, Geólogo, hidrólogo, climatólogo, etc)
  • Estos profesionales analizan el área objeto de estudio y definen criterios de vulnerabilidad, importancia, riesgo o exclusión, dependiendo del tipo de estudio.
  • Estos criterios se presentan en indicadores cualitativos, alto – Medio – Bajo, Bueno – Regular- Malo, u otra clasificación que depende de la metodología utilizada.
  • La anterior clasificación se convierte en indicadores cuantitativos, 0, 1, 2, 3.... de acuerdo al grado de importancia (ascendente o descendente) que el equipo haya seleccionado.
  • Esta información la recibe un especialista en SIG, que toma estos datos y los introduce en un software especializado, del cual surge un mapa como el siguiente:

De acuerdo a la metodología que se diseñó para el ejemplo específico, las convenciones corresponden a: 1 = zonas de riesgo bajo, 2 = zonas de riesgo medio y 3 = zonas de riesgo alto.

Lo común en estos estudios es que hay un informe que puede llegar a las 200 páginas o más, donde cada uno de los temáticos (biólogo, geólogo, etc) establecen criterios, describen la zona objeto de estudio, definen los parámetros de clasificación de acuerdo a una metodología preestablecida y luego remiten al lector a un mapa síntesis como el que vimos anteriormente.

Este tipo de mapas es muy bonito y llamativo, sin embargo, la información que los SIG generan bajo este esquema se sub-utiliza en gran medida, reduciendo el Estudio a un informe con mucha información por un lado y mapas bonitos por otro. Esto trae como consecuencia la siguiente situación:

Quien está leyendo el informe no tiene claridad hasta que no se remite al mapa para literalmente “ver” de lo que se está hablando y luego cuando mira el mapa tiene que volver al informe para saber cómo se realizó y muchas veces no hay una explicación adecuada de cómo se llegó al mapa en cuestión.

En las próximas entradas profundizaremos los conceptos básicos de SIG y cómo optimizar y aprovechar al máximo la información que generan los Sistemas de Información Geográfica SIG en los estudios ambientales, más allá de la generación de mapas.

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Problemas y desafíos de la consultoría ambiental

miércoles, 20 de mayo de 2009

A pesar de los grandes avances que en materia de medio ambiente se han realizado en las dos últimas décadas, del acceso a tecnologías cada vez más amigables con el ambiente y a los esfuerzos gubernamentales para su difusión y aplicación, existe todavía cierto temor por parte del sector industrial a involucrarse en Iniciativas Voluntarias más allá del cumplimiento de la legislación. Por qué?

El factor económico es una razón de peso, como también lo es una clara desvinculación entre la universidad y el sector productivo, que en países desarrollados es la clave para la innovación, la diversificación de productos y una herramienta importante para el crecimiento económico.

Sin embargo, en 10 años de consultoría y asesoría ambiental, he evidenciado algunos aspectos que también son de gran importancia y que son poco mencionados. Lo expondré con un ejemplo:

Cuando la Industria XYZ contrata a una empresa de consultoría ambiental para una asesoría, la gran mayoría de las veces, lo hace porque necesita resolver algún tema con la autoridad ambiental competente y no tiene el conocimiento o los recursos para resolverlo. La empresa de consultoría ayuda a la industria XYZ y todos quedan felices.

Si se analiza esta situación más a fondo, se puede observar un realidad poco evidente. Dado que la mayoría de las Industrias recurren a las empresas de consultoría para tratar temas concernientes con el marco legal vigente, estas últimas solo han enfocado su conocimiento y recursos a este tipo de servicios, que dicho en plata blanca, para la industria es más económico (aunque financieramente insostenible) y para las empresas consultoras representa entradas rápidas de capital sin gran inversión de conocimiento y recursos (aunque estrategicamente no haya valor agregado, más que el tiempo que llevan haciendo una tarea. En muchos casos este es el único valor agregado que tienen para posicionarse en el mercado).

Que acarrea esta situación? Cuando la Industria XYZ requiere un servicio o producto que va más allá de la norma, la consultora ambiental acostumbrada solo a solucionar temas de legislación, tiene tres opciones o rechaza el proyecto, o convence a la industria que económica y estratégicamente es mejor cumplir solo con la legislación, o (la más avezada) se da a la tarea de "investigar" todas las tecnologías mundiales, regionales y locales, hace un estudio de aplicación y después de 3 o más meses de revisión de información secundaria, deciden que tal o cual tecnología es la adecuada y viene después un proceso de diseño, el cual será reevaluado por la empresa o persona que vaya a construir o aplicar (a veces se vuelve al principio). En este punto han pasado más de 6 meses y la Industria XYZ, todavía no sabe que es lo mejor para sus requerimientos y ya ha invertido tiempo y dinero.

Esta misma situación sucede al revés, a veces (muy pocas) la empresa de consultoría ambiental se dedica a investigar un tema de innovación en el que invierte tiempo y recursos para su desarrollo y cuando tiene un producto o servicio innovador, la Industria XYZ, no invierte, porque la legislación no se lo exige y si no es legalmente aplicable se convierte en un gasto innecesario.

Si bien este modelo ha funcionado y funcionará por algún tiempo, la tendencia es otra. Con mayor frecuencia, el sector industrial está requeriendo servicios y productos más innovadores y especializados en el área ambiental, bien sea para reducir costos, para exportar sus productos a países con marcos normativos más estrictos o para incrementar sus ventas con una cara más amigable al ambiente.

Sea cual sea la razón, las empresas de consultoría ambiental y los asesores ambientales independientes estamos en la obligación de ver más lejos, de identificar las necesidades de la industria más allá de la legislación, de convertirnos en herramientas de apoyo para las autoridades ambientales, de estar a la vanguardia en los adelantos que en materia ambiental se dan en el mundo y sobre todo generar las estrategias y metodologías necesarias para cerrar la brecha entre la protección ambiental y el beneficio económic.

En próximas entradas veremos cómo enfocar este tipo de estrategias


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