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Aplicaciones prácticas, técnicas y reales de la huella hídrica

sábado, 13 de julio de 2013

Hasta hace poco, hablar de la huella hídrica parecía más un cuento de activistas, que una herramienta adecuada para la toma de decisiones. Poco a poco el concepto ha ido madurando e incorporando conceptos técnicos y metodologías de evaluación que pueden ser aplicados para la toma de decisiones, Un ejemplo de esta tendencia es la entrada La huella hídrica, tipos, usos y desafíos, donde veíamos que por lo menos para Colombia ya existe un análisis sectorial de esta huella y cómo se puede utilizar potencialmente.

Un ejemplo de mayor impacto es el uso de esta metodología para la evaluación de impactos en ecosistemas hídricos, tal es el caso del Río Medellín, al cual se le realizó un estudio de huella hídrica y se estimó que se necesitan 5 ríos para descontaminarlo (Ver noticia).

Un estudio más detallado de este estudio se encuentra en el documento publicado en mayo de 2013 denominado Evaluación de la huella hídrica en la cuenca del Río Porce. A continuación se presenta el estudio.  (Haga doble click en el documento para visualizarlo mejor)



Si la visualización no es la adecuada, puede ir directamente al libro (ir al documento)

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Medición de huella de Carbono y sus alcances

martes, 25 de junio de 2013

A continuación los dejo con un video que explica rápida y explícitamente, qués la huella de carbono, cuál es su aplicación y cuales son sus alcances:

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La legislación ambiental internacional una gran barrera que todavía no queremos ver

martes, 9 de abril de 2013

En las entradas  Ecoetiquetado un tema clave para los exportadores de Latinoamérica y Ecoetiquetado: Un reto cada vez más cercano, veíamos que ahora, cuando Latinoamérica se abre a los Tratados de Libre Comercio (TLCs) y a las exportaciones de sus productos, se enfrenta a un desafío que no tiene que ver con  aranceles, capacidad exportadora, conocimiento de los mercados objetivos o posicionamiento de marca, etc., que es lo que comúnmente consideran los que saben que es importante para exportar. El desafío tiene que ver con el ecoetiquetado, más específicamente, con la medición de la huella ecológica.

También comentabamos la diferencia de percepción frente al tema, porque mientras para nosotros es una exigencia en Europa el tema es una decisión.

Hoy veremos en que ha avanzado esta tendencia, cómo se ha movido, qué pasos se están dando y cómo se están dando para  tener herramientas adecuadas que nos permitan seguirlos adecuadamente.

Cómo se ha avanzado en el tema

Hasta el año 2011, los países de la Comunidad Europea tenían en común la iniciativa de medir la huella ecológica de sus productos y servicios, pero existían diversas formas y metodologías de medirla. Después de un proceso de análisis, discusiones y mesas de trabajo, el 4 de abril de este año, la Comunidad Europea tiene una metodología unificada para el cálculo de la huella ecológica en todos sus productos, A través de la Guía técnica para el cálculo ambiental de las organizaciones (OEF por sus siglas en inglés) y la huella ambiental de productos (PEF por sus siglas en inglés). 

A continuación veremos los pilares principales sobre los cuales se basaron estas metodologías, que están contenidos en el plan de acción sobre ecoinnovación. Este plan se compone de siete acciones a saber:


  1. Política y normativa medioambientales para promover la ecoinnovación;
  2. Proyectos de demostración y asociaciones para la ecoinnovación;
  3. Normas y objetivos de comportamiento para productos, procesos y servicios clave a fin de reducir su huella ecológica;
  4. Financiación y servicios de apoyo para las PYME;
  5. Cooperación internacional;
  6. Nuevas competencias y empleos;
  7. Cooperaciones de innovación europea.
Cuáles son las implicaciones de esta situación para los productos latinoamericanos

Lo anterior, si bien desde un punto de vista ambiental es muy interesante, sostenible y muy ecológico, políticamente representa una barrera inmensa para los productos latinoamericanos y un peligro de que nuestros países se queden con su producción, a la vez que serían "invadidos" por productos extranjeros, ya que como nuestras normas ambientales son solo de aplicabilidad local e inmediata. Lo anterior significa que el resultado de dicha aplicación es solo una instantánea de lo que pasa en el momento, sin tener en cuenta el ciclo de vida del producto o servicio, ni los nuevos indicadores pertenecientes a la familia de la huella ecológica, entonces como ha ocurrido desde siempre, es muy fácil para los países desarrollados entrar sus productos, sin ningún inconveniente.

Lo anterior unido a la crisis actual que está pasando la formación de profesionales en temas ambientales y a la poca o nada preocupación por estos temas en las cámaras de comercio y las entidades dedicadas al fomento de la exportación, no nos deja un panorama económico muy alentador.

Cuál es la salida

Lo primero que debemos hacer es generar unión, las entidades regionales latinoamericanas como mercosur, Comunidad Andina de Naciones y organismos de cooperación en la región, deberían preocuparse menos por forzar uno u otro sistema político y pensar en cómo desarrollar metodologías que permitan a cada uno de los países, desde sus singularidades a garantizar la calidad de sus productos y servicios para ser competitivos al exterior y blindar la producción interna.

A nivel de país es necesario que se promueva el producto nacional como opción de compra sus productos. Acá en Colombia hay un comercial que dice "coma pollo colombiano", esto nos da sentido de pertenencia y ayuda a blindar la producción interna. Por su parte, desde las entidades ambientales, es necesario repensar la normatividad ambiental para que nuestros productos realmente sean competitivos a nivel internacional. En cuanto al comercio exterior, es necesario que las entidades encargadas, analicen estos temas para que puedan asesorar mejor a los futuros exportadores. Por último la universidad debe formar profesionales con esta visión, generar habilidades y competencias en estas áreas.

La industria ya no puede quedarse en los laureles pensando que con el cumplimiento de las normas ambientales actuales va a incursionar en mercados extranjeros. El empresario debe estudiar, debe saber cómo se está moviendo el mundo, porque con los TLC que se están firmando por todos lados ya no es excusa el desconocimiento.

Finalmente desde el punto de vista individual (usted y yo), hay que ser más conscientes de lo que hacemos, preferir la fruta del propio país, entender que comprar productos nacionales ayuda a los campesinos y empresarios, exigir etiquetas de procedencia para tomar una decisión consciente. A continuación les dejo tres artículos sobre el tema:
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Este artículo como muchos los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  ------
















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¿Existen agencias de certificación de impacto ambiental?

sábado, 27 de octubre de 2012

Hace poco en un foro de temas ambientales de linkedin, debatía el artículo que escribí Contribución a la crítica de los Estudios ambientales 1 (Conceptos-Audio). Como producto de este debate, han surgido opiniones encontradas, todas ellas muy interesantes, con unos análisis bastante profundos y sustentados, que independientemente de si están a favor en contra de lo que expongo, han generado inquietudes, preguntas y puntos de vista diferentes. A eso deben llevar los intercambios de ideas.  A continuación les dejo el enlace para ver el debate. 

De este debate surgió una inquietud que considero merece la pena abordarla en más profundidad, la cual se resume en esta pregunta

¿Existen agencias de certificación de impacto ambiental?

Como tal, Agencias de Certificación de Impacto Ambiental no existen, por que no existe una metodología única y parametrizada tipo ISO o EMAS. Lo que si existe por ejemplo en Colombia es un seguimiento exhaustivo de los licenciamientos ambientales por parte de las autoridades respectivas, de tal manera que se anticipan e evidencian a tiempo los impactos de proyectos en ejecución. En la entrada Ciclo PHVA en los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), se puede ver como se maneja este tema en Colombia. 

En este sentido, los estudios de impacto ambiental que eran aprobados por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), a partir del 2011 son tramitados ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), que busca hacer un seguimiento más cuidadoso y riguroso de estos procedimientos. Los demás países de Latinoamérica tienen un comportamiento similar a este respecto.

Pero de esta inquietud se derivan otras que vale la pena analizar

¿Por qué aún no existe una certificación de impacto ambiental?

Primero que todo, es necesario aclarar que el concepto de certificación involucra un contexto internacional, tal como ISO 14000 o EMAS environment certification. Estos procesos, están comprobados y avalados a nivel mundial de tal manera que cuando una empresa "porta" el sello característico de estas certificaciones, es reconocida a nivel mundial porque ha parametrizado sus procesos hacia un estándar de calidad unificado que le permite garantizar una cierta transparencia en dichos procesos (la buena o mala aplicación de estas normas es un tema aparte).

Las certificaciones anteriores son desarrolladas y estructuradas por firmas internacionales de estandarización, tal como la International Organization for Standardization (ISO) o Eco-Management and Audit Scheme (EMAS). Estas instituciones han trabajado fuertemente para establecer, más que una certificación de impacto ambiental, una certificación de buenas prácticas ambientales y mejora continua en todos aquellos procesos que interactúan con los componentes ambientales. 

Teniendo en cuenta lo anterior, si llegare a surgir alguna metodología de certificación, esta no tendría representatividad a escala local, ya que no podría ser validada en todos los países. Por esto, la certificación debe ser global y estructurada por una empresa de estandarización y auditoría como las mencionadas anteriormente.

La razón por la cual una organización como las anteriores, no ha generado aún una metodología como la que se propone, se debe a que para esto deberíamos tener consolidados, entendidos y analizados todos los impactos (positivos y negativos) que se pueden generar en la plataforma continental (on shore o costa adentro) o en el mar (off shore o costa afuera) así como sus niveles de gravedad. Teniendo en cuenta lo anterior, nuestro conocimiento sobre la interacción de los diferentes componentes y recursos ambientales, su sinergia y cómo los impactos se pueden acumular o bioacumular, es muy precaria. Ésto trae consigo, que existan diversas opiniones científicas sobre un mismo tema, la cuales pueden ser radicalmente opuestas y razonablemente justificables. Como ejemplo tenemos, la discusión que que existe hoy en día sobre si el cambio climático es producto de la humanidad o proceso normal por el que pasa la tierra cada cierto tiempo (existen pruebas y justificaciones válidas para cada una de estas afirmaciones).

Todavía nos falta, mucho o tal vez todo por aprender y conocer de la naturaleza, sus interrelaciones y los impactos que puedan generar las actividades humanas (los efectos reales y finales de nuestras actividades, aún no son previsibles, muchos todavía están en hipótesis). Por estas razones, sería muy riesgoso generar una metodología de certificación de impactos (estas son palabras mayores) ya que esto implicaría guiarse por uno otro enfoque, con la única seguridad de que cualquiera que se escoja tendría un sesgo y una probabilidad de error muy alta.

Eso no significa que no haya que buscar nuevas formas de analizar los impactos. Como consultora que soy, considero que, tener la libertad de seleccionar una metodología adecuada, de avanzar hacia nuevos enfoques, sin limitaciones de visión, de interactuar con otras personas como en el debate que les comentaba al inicio de esta entrada, es un aporte mucho mejor para el enriquecimiento del tema, que sesgarse hacia un tema de certificación sin tener el conocimiento adecuado de las relaciones e interrelaciones del ambiente.

¿En que se ha avanzado en el tema hasta el momento?

Para que una metodología pueda en un futuro ser aplicable para una certificación debe cumplir si o si, mínimo cuatro requisitos fundamentales, al mismo tiempo, sin excepción: 

  • Ser parametrizable: Esto significa contar con una metodología única que permita realizar el análisis de impactos de cualquier actividad o proceso y que sus resultados sean coherentes y confiables a prueba de toda duda;
  • Escalable: debe ser capaz de analizar los impactos a escala personal, local, regional, de país y mundial;
  • Ajustarse adecuada y fácilmente a los cambios: debe permitir de manera ágil y sin traumatismos para su análisis, la inclusión o eliminación de variables, así como la modificación de los existentes;
  • Trazabilidad: debe permitir un análisis histórico de los resultados, que permita visualizar el comportamiento histórico de los impactos en el tiempo.
Como lo pueden evidenciar las personas que alguna vez han tenido contacto con el tema de evaluaciones de impacto ambiental,  las diferentes metodologías que se manejan actualmente no cumplen en su totalidad con estos criterios al mismo tiempo, algunas con ninguno.

No obstante, en los últimos años han surgido algunas iniciativas voluntarias que aunque todavía están en formación, aunque  aún se encuentran en proceso de consolidación y aprobación, parece que van por la vía correcta. No son lo único y aún no se sabe cuál es su futuro a largo plazo, pero parece que son un paso hacia el camino correcto. Estas metodologías son los reportes de sostenibilidad, el ecoetiquetado y lo que se denomina la huella ecológica, que hoy por hoy se consolida más como una familia de huellas (dentro de las que está, la huella hídrica y la huella de carbono). A continuación los dejo con algunos artículos que escribí al respecto hace algún tiempo:

Huella ecológica:

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Este artículo como muchos de los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  
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Huella hídrica, mucho más que agua

viernes, 19 de noviembre de 2010

Hasta hace solo unos pocos años la sostenibilidad ambiental era medida, entendida y manejada solo por especialistas, era difícil para el ciudadano común entender conceptos como Matriz de leopold, balance scorecard, indicadores de gestión, etc. Sin embargo, en la actualidad esto está cambiando, ahora el consumidor es responsable de identificar si un producto fue elaborado de manera sostenible y de tomar la decisión de adquirirlo.

Por esto se han creado las metodologías de las famosas huellas, está la huella ecológica, la huella de carbono y la huella hídrica, entre otras. Sobre esta última trataremos en esta entrada.

De acuerdo a la página  Huella Hídirca (Water Footrpint), ésta se define como:

“La huella hídrica de un individuo, comunidad o comercio se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios.”

Y muestran unos datos bastante escalofriantes, por ejemplo:


Aunque estos datos son ciertos, son un poco alarmistas, porque a menos que uno sea vegetariano, no puede evitar consumir carne. No es justo sentirse culpable por comer arroz o maíz, y cómo disfruta uno de un café.

No es que el tema de la huella hídrica no me parezca importante, todo lo contrario, tan es así que creo que  se debe empezar por las acciones que uno verdaderamente puede controlar. Una de las actividades que me parece generan uno de los mayores desperdicios de agua es el lavado de utensilios de cocina. parece una acción sencilla, poco taquillera o rimbombante.

Comienza la historia

Mi mamá consciente del desperdicio de agua en la cocina, creó una especie de método para lavar los platos, que me parece interesante y que se traduce en una verdadera acción para disminuir el gasto de agua en esta actividad. La semana pasada, estuve sola y como no estoy acostumbrada a lavar loza ni platos, vi como los trastes sucios se iban acumulando y acumulando. Para terminar de completar, la señora que nos ayuda en los quehaceres se enfermó, entonces si mi mamá llegaba y veía semejante espectáculo en la cocina, se iba a armar la de troya.

Entonces me tocó arremagarme la camisa, ponerme los guantes y manos a la obra. Me pareció que éste era un buen momento para compartir con ustedes el método que desarrolló mi mamá para lavar la loza y conocer cómo podemos reducir el consumo de agua en esta actividad. Empecemos

1.      1. La tarea que me esperaba

Esta era la tarea que me esperaba. Bueno, acá se aplica literalmente que estaba cosechando lo que sembré


No podía creer que yo solita hubiera generado semejante desorden. Parece la publicidad de un jabón de cocina, pero no, era la cruda realidad.

2.      2. Organizar

Lo primero que había que hace era organizar la loza. Primero la que había contenido sustancias no grasosas ni cárnicos (jugos, leche, chocolate, etc), luego seguía la loza que tuviera algo de grasa y que estuviera pegada, por último, las ollas y utensilios que contuvieron, carne, grasa, huevo, pescado, etc.

Duración 4 minutos, 54 segundos


3.       3. Utensilios imprescindible

Además del jabón y la esponjilla, los utensilios principales para iniciar con nuestro método son un colador y un recipiente que ya no utilicemos. Y por su puesto, para nuestro experimento, un balde para medir el agua que consumimos en la actividad.


4.  4. Enjabonar y lavar

Iniciamos enjabonando la loza libre de grasa y carne (duración 6 minutos,11 segundos)


Sin embargo, si lavamos la loza de esta manera no es mucho lo que vamos a ahorrar, entonces vamos a organizar la loza tal como lo veremos a continuación:



Duración 2:minutos 

Para empezar a lavar la loza, utilizamos en el grifo un dispositivo ahorrador de agua o abrimos muy poquito la llave



Como vimos anteriormente lo primero que empezamos a lavar son los platos y utensilios pandos como tapas y tablas, de esta manera el agua va cayendo hacia los utensilios más hondos y se van enjuagando solos, hasta que por último quedan los cubiertos y cucharas.



 Duración 8. Créanme cuando no se organiza la loza, se gasta más agua y se demora mucho más.

Tip de seguridad. Cuando estén lavando diferentes tipos de cubiertos, empiecen por los cuchillo, y luego los demás utensilios.


Tip Adicional . Cada vez que se requera vaciar el recipiente que retiene el agua, la pasamos por el colador.



 5. Secar y organizar

Como el agua que quedó en el tazón no tiene grasa ni carne, se puede emplear para remojar utensilios cuya suciedad se haya secado y bueno, el escurridero se llenó, entonces toca secar  y organizar

Duración 6 minutos 30 segundos


        6. Repetir el proceso

Repetimos el proceso con la loza “más sucia” dos veces más

Duración:

Primera repetición

  • Enjabonada 11minutos 14 segundos
  • Lavada 7 minutos 5 segundos
  • Secar y organizar 6 minutos 48 segundos
Segunda repetición

  • Enjabonada 5 minutos :38 segundos
  • Lavada 5 minutos :37 segundos
  • Secar y organizar 3 minutos :20 segundos

Por último seguimos con los utensilios que contienen huevo, carnes , pescados y grasas.  Si tenemos ollas o sartenes de teflón o antiadherente lo limpiamos con una servilleta de papel lo juagamos bien y listo. Si la grasa está muy pegada o seca, podemos colocarlo unos segundos al fuego para derretir la grasa y que su desprendimiento sea más fácil.


Es necesario procurar que la menor cantidad de grasa se vaya por las tuberías.

Esta tercera repetición duró

  • Enjabonar: 3 minutos :53 segundos
  • Lavar 3 minutos 35 segundos
  • Secar y organizar  4 minutos 30 segundos
7. Limpiar y organizar el resto de la cocina

         Por último, limpiar y organizar la cocina y mesones. Para esto hay que recoger, , lavar mesones, limpiar la estufa, etc.


Duración 17 minutos

Nota: cada vez que se secaba la loza fue necesario colocarla en su lugar




8. Cuanta agua utilizamos

Se utilizaron 17 litros de agua, 1 balde y medio, realmente muy poco para la cantidad de loza y utensilios que había y lo que normalmente se utiliza.



9. En resumen

Para lavar los trastes de la cocina de manera sostenible es necesario:

  • Tener un recipiente lo suficientemente grande para recoger agua de lavado y un colador (ojalá viejo, no el que se usa para el jugo)
  • Organizar la loza iniciando por la “menos sucia” hasta llegar a la que contiene residuos de grasa, carne y huevos
  • Después de enjabonar la loza se organiza en el recipiente de la siguiente manera, en el fondo cubiertos, seguido de platos y utensilios hondos, hasta llegar a los platos y utensilios pandos, de esta manera se aprovecha mejor el agua de enjuague.
  • En el momento de vaciar el recipiente de agua, pasarlo por el colador, para evitar la colmatación del lavadero, tuberías y disminuir la cantidad de sólidos que se vierten a los ríos y plantas de tratamiento
  • A continuación se presenta un resumen de los tiempos y agua utilizados


Con el desorden y loza que había, si no se hubiera organizado, la duración del arreglo de la cocina hubiera sido de aproximadamente 2 horas o más y se hubiera gastado hasta 3 o 4 veces más de agua

10. Reflexiones

Ojalá no se haya aburrido con la primera foto.

Una de las reflexiones más importantes de este ejercicio es que si mi mamá hubiera estado o la señora del aseo hubiera venido, ellas habrían realizado ese trabajo tan arduo. Estoy tan acostumbrada a que la loza y los utensilios se dejan sucios en la cocina y más tarde están limpios que a uno se le olvida que no se lavaron solos (para que vean que eso no le pasa solo a los hombres...). Y créanme, después de eso quedé muy cansada y eso lo tienen que vivir diariamente mamás, tías, abuelas, etc

Y bueno, al tratar de explicar este método para lavar los utensilios de la cocina, me di cuenta que aunque esta acción puede ayudar a los ríos, los peces, los glaciares, realmente afecta mi ambiente inmediato: mi casa y ayuda a los seres más cercanos a mí, mi familia y las personas que ayudan en los quehaceres de la casa.

A veces se nos olvida que nuestro ambiente inmediato es nuestro hogar y pequeñas acciones como lavar ese pocillo inmediatamente después de usarlo, no dejar que la mugre se seque en la loza, pueden hacer una gran  diferencia. Porque tal vez uno nunca sepa de un pingüino salvado por utilizar menos agua al lavar la loza, pero seguramente se va a notar en su casa, en las personas que le atienden y obviamente en la factura del agua.

Y es así como a través de un ejemplo muy sencillo sobre cómo calcular la huella hídrica o la cantidad de agua utilizada al lavar los trastes de una casa, encontramos que hay un ambiente más cercano y más urgido de nuestra ayuda y apoyo. Una vez entendamos y seamos útiles en este ambiente (en todo sentido), seguramente podremos avanzar hacia entornos más complejos y más de moda.

Cuando inicié esta entrada, nunca pensé en las reflexiones a las que me llevaría, sin embargo, creo que ha sido una de las conclusiones más reveladoras que he encontrado en este viaje hacia una una Humanidad Sostenible





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Ecoetiquetado un tema clave para los exportadores de Latinoamérica

sábado, 22 de mayo de 2010

Desde el 18 de mayo Colombia hace parte de los cuatro países Latinoamericanos que hoy tienen Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE). Estos países son México, Chile, Colombia, Perú.

En este sentido, es muy importante que las entidades de comercio exterior y de apoyo a las exportaciones de estos países (y en general de todos aquellos que deseen exportar hacia países industrializados) tengan en cuenta la tendencia que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso económico y social de un tratado de estas magnitudes. Aunque pueda sonar un poco trillado, la tendencia dominante es el medio ambiente, así como lo fue la capacidad de producción al inicio de este milenio y la calidad a principios de los 90’s.

Sin embargo, la forma en que se aborda el tema ambiental en Europa y Estados Unidos, dista mucho de la manera coloquial y retórica con la que se trata en estas latitudes. Veamos dos países que por diferentes vías utilizan el mismo concepto

La Huella Carbono


  • Francia: Desde el 1 de enero de 2011 empezará a regir en Francia la Ley Grenelle II. Esta ley exige que los productos con mayor impacto ambiental (alimentos y sus derivados) informen a través de su huella de carbono (carbón footprint), las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) que generaron su elaboración y transporte. No hay distinciones entre productos locales o importados, y progresivamente se extenderá a todo tipo de artículos.

  • Reino Unido el supermercado Tesco, de manera voluntaria, introduce el etiquetado de huella de carbono a los productos alimenticios.
En ambos casos, dicho etiquetado implica que cada producto debe contener una tabla donde se muestre cómo se comporta la huella de carbono en las diferentes etapas de elaboración del producto. Por ejemplo, un paquete de papas fritas que pesa aproximadamente 25 g, requiere para que llegue a sus manos o las mías, 80 g de CO2, distribuídos así:

  • Cultivo y cosecha 36%

  • Manufactura: 17%

  • Empaque : 34%

  • Transporte 10%

  • Residuos sólido 3%
Los datos anteriores corresponden a un caso real. La marca de papas fritas Walwers (de origen británico) estudió el ciclo de vida de su producto e implementó una etiqueta de huella de carbono. Cada paquete de papas tiene la siguiente imagen:


Fuente:Imagen http://www.walkerscarbonfootprint.co.uk/walkers_carbon_footprint.html


 Más allá del discurso ambiental

Pero esta situación no es solo una moda, la Comunidad Europea tiene una serie de compromisos bastante exigentes para reducir sus emisiones GEI (ver oportunidades y retos de América latina frente al cambio climático ), por lo cual debe analizar, controlar y reducir todas las emisiones de CO2, para cumplir con sus objetivos.

Adicional a lo anterior, este tema se traduce en costos. La Oficina para el Cambio Climático OCC del Reino Unido, a través de un amplio y robusto estudio estudio llamado Reporte Stern , calculó que cada tonelada de CO2 emitida, causa daños estimados en U$85, los cuales si no son asumidos por el fabricante o prestador del servicio, deben ser asumidos por el país que lo adquirió. En este punto, el ambientalismo y las buenas intenciones se convierten en dinero, un tema difícil de evadir. A lo anterior hay que agregar que esta no es la única ecoetiqueta que se está implementando

Cuál es el paso a seguir?

Volviendo al tema inicial, que es tan profundo, como complejo, mi principal intención, era darles un pequeño abrebocas de las tendencias que enmarcan nuestro nuevo mercado objetivo (el cual mueve aproximadamente U$ 1,7 billones de dólares y cuenta con casi 500 millones de clientes potenciales), así como hacer un llamado de atención a todas las entidades que de una u otra manera están involucradas con los pequeños y medianos productores, para que realmente sean ellos (los productores) los que se vean beneficiados de los TLCs y por ende el desarrollo y progreso de nuestros países, sin sacrificar nuestro entorno, tal como corresponde a una Humanidad Sostenible

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Nuestra huella ecológica (video)

martes, 2 de marzo de 2010

La huella ecológica (HE) es un indicador de sostenibilidad desarrollado a principios de los 90 por William Rees y Mathis Wackernagel. Su deficinición exacta es:

“el área de terreno necesario para producir los recursos consumidos y para asimilar los residuos generados por una población determinada con un modo de vida específico, donde quiera que se encuentre ese área”

En palabras más sencillas la HE mide las porciones de planeta que necesitamos para mantener nuestro estilo de vida. Este concepto ha evolucionado mucho y su medición hoy, incluye interacción de diversas variables que permiten establecer el impacto que generan nuestras actividades y nuestras elecciones. Sin ambargo, antes de conocer los detalles de cálculo de este concepto, los dejo con este video que nos da una perspectiva muy interesante de las implicaciones de nuestro paso por el planeta y nos introduce a una percepción intuitiva de la Huella Ecológica.


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Legados del Protocolo de Kioto

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Muchos analizan con pesimismo los resultados de la Convención en Copenhague, ya que se evidenció una falta de compromiso por parte de los líderes de países industrializados en disminuir sus emisiones. Si bien esto es cierto, creo que los resultados de esta convención son un llamado de atención a la autogestión de emisiones, empezando por la persona del común que apaga la bombilla cuando no la necesita, pasando por el empresario que optimiza sus recursos energéticos, hasta las decisiones y proyectos de reducción de emisiones nacionales y transnacionales.

En este sentido, el Protocolo de Kioto generó muchos procesos de investigación a nivel mundial que dieron como resultado el desarrollo de herramientas costo-efectivas para la disminución de emisiones. Aunque en sus comienzos dichas medidas surgieron como estándares impositivos, hoy por hoy ya tienen vida propia y no necesitan recursos o impulsos externos para seguir evolucionando, dada la dinámica que han generado. El objeto de este artículo es evidenciar el legado que el Protocolo de Kioto ha dejado y mostrar el estado del arte de la gestión de emsiones, a través de la difusión de las herramientas y mecanismos que hoy existen, los cuales siguen vigentes y evolucionando con o sin Copenhague.

Herramientas de gestión

El Protocolo de Kioto estableció herramientas de gestión flexibles para ayudar a los países firmantes a cumplir con sus estándares de emisiones: los principales son:

  • Comercio de derechos de emisión entre países industrializados del Anexo I (en este anexo se encuentran los países firmantes que tiene por obligación reducir sus emisiones.
  • Proyectos de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL): Diseñados para que los países del Anexo I , ejecuten sus proyectos en países en vías de desarrollo (no pertenecientes al Anexo I), con el fin de compensar sus emisiones de CO2 a través del ahorro que generan dichos proyectos.
  • Proyectos de Actuación conjunta (AC): es similar al MDL, con la salvedad de que los proyectos se materializan entre países industrializados del Anexo I, con el fin de compensar y reducir sus emisiones

Como se puede evidenciar, aunque estos mecanismos fueron diseñados para los países del Anexo I del protocolo, su aplicación se puede llevar a cualquier escala. En Colombia se ha generado una herramienta de gestión de CO2, bajo estos mismos lineamientos (aunque Colombia no está en el Anexo I del protocolo). Dicha herramienta se está aplicando a nivel experimental en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) en el departamento de Antioquia, con resultados interesantes. La estrategia consiste en que el AMVA estableció un cierto límite de emisión de CO2, con lo cual cada una de las industrias tienen un cierto límite de emisión, representados en “certificados”, los cuales las industrias están en capacidad de negociar con otras industrias del AMVA y poder cumplir con este requerimiento. Lo anterior es un gran avance y evidencia que todos los mecanismos y herramientas que generó el Protocolo de Kioto, no necesitan de otro protocolo ni convenio para su aplicación.

Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL)

Recapitulando sobre las herramientas generadas por el protocolo de Kioto, coincido con los expertos en el tema que el MDL es uno de los principales instrumentos existentes para la sostenibilidad global, debido a que involucra los tres pilares del desarrollo sostenible:

  • El económico, debido a la obtención de derechos de emisión de CO2, además de los beneficios derivados de la actividad inversora,
  • El ambiental, pues todos los proyectos MDL están encaminados a la obtención de energías limpias o a la conservación de áreas forestales y,
  • El social, ya que deben aplicarse en países en desarrollo, con el consecuente aporte de inversión, transferencia de tecnología y conocimientos, y generación de empleo.

La Huella de Carbono

Adicionalmente a lo anterior, el protocolo de Kioto permitió el desarrollo una herramienta de medición muy útil para la gestión de emisiones: la huella de carbono. Dicha huella es un miembro de lo que Juan Luis Domenech (experto en este tema) denomina “la familia de la huella ecológica”, también llamada huella ambiental o footprint. Este indicador se está difundiendo con relativa rapidez y en esta difusión se aplica sin un criterio ni enfoque definido. Si bien es cierto, la huella de carbono es un indicador muy representativo, su aplicación debe hacerse siempre y cuando exista una estrategia para la gestión de emisiones de procesos productivos, de lo contrario, no pasará de ser un test de revista de farandula.

Mecanismos de Gestión y financiación de emisiones

Aprovechando la posibilidad de utilizar la huella de carbono como herramienta de medición y los mecanismos de de gestión del CO2 mencionados anteriormente, se han creado los Fondos de Carbono en instituciones financieras multilaterales. Estos fondos tienen como finalidad la compra de emisiones de gases de efecto invernadero a países en vías en desarrollo y en economías de transición, a través de MDL y AC. Estos fondos pueden ser de origen público, privado o ambos, de participación exclusiva o multilateral.

En este sentido, existen diversos fondos de carbono en los que Latinoamérica puede participar. Entre los más importantes se encuentran:

  • Programa Latinoamericano de Carbono (PLAC): Liderado por la por la Corporación Andina de Fomento (CAF) cuyo objetivo principal es “Contribuir a la mitigación de la problemática del cambio climótico y promover el uso de energías limpias y alternativas en Latinoamérica como aporte al desarrollo sostenible de la región
  • Iniciativa Iberoamericana de Carbono (IIC): Creada en el año 2005, la Iniciativa Iberoamericana de Carbono es también gestionada por la CAF. Sus recursos se destinan a la compra de Reducciones de Emisiones a partir de proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) Con esta Iniciativa se persigue contribuir al cumplimiento de los compromisos adquiridos por España en el Marco del Protocolo de Kioto. Las prioridades de este Fondo son los proyectos de eficiencia energética y energías renovables en los países de América Latina (cuenta con 136 M€)
  • Fondo de Carbono para el Desarrollo Comunitario (CDCF): Este es un fondo de financión multilateral creado con aportes del sector público y privado de varios países y gestionado por el Banco Mundial, sus recursos se destinan a la reducción de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a partir de proyectos de pequeña escala áreas rurales de países de menores ingresos (cuenta con 47.7 M€).
  • Fondo Biocarbono (BioCF): También gestionado por el Banco Mundial, es un fondo multilateral que busca la reducción de emisiones a partir de proyectos que capturan o reducen GEI en ecosistemas forestales y agrícolas (cuenta 44 M€). En la actualidad este fondo está direccionando sus esfuerzos y recursos hacia Latinoamérica.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, el Protocolo de Kioto nos ha dejado un gran legado, el cual se traduce en una gran responsabilidad, porque ya contamos con las herramientas para realizar una autogestión de las emisiones que generamos, por lo cual ya no tenemos excusas de que en Copenhague los líderes no se comprometieron. Ahora el compromiso recae en nosotros (usted y yo). Porque cuando nos comprometemos en la autogestión de nuestras emisiones, avanzamos en el camino hacia una Humanidad Sostenible

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Aplique la huella ecológica

sábado, 19 de septiembre de 2009

Hoy quiero hablarles sobre un tema que ya se ha tratado en otras entradas del blog. La huella ambiental, o huella ecológica. Una de las cosas más curiosas sobre este tema, es que para algunas personas este tema es todavía algo esotérico y sin fundamento. Y aunque los inicios de este indicador fueron algo controvertidos. Desde su creación en 1996 hasta la fecha , se han realizado gran cantidad de mejoras sustanciales. En este sentido, el contenido de la última Conferencia sobre Huella Ecológica, celebrada en mayo de 2007 en Cardiff (Gales), puede dar una idea de la diversidad de trabajos que los numerosos especialistas en todo el mundo están llevando a cabo.

Teniendo en cuenta lo anterior, ningún otro indicador dispone de la carga de esfuerzo académico que se está realizando actualmente con la huella ambiental. En este blog, profundizaremos más en el tema y partiremos de lo “esotérico” hasta lo académico y aplicativo. Incluso establecermos cómo la aplicación de la huella ambiental se puede traducir en beneficios económicos para la persona o industria que lo aplique.

En una entrada anterior Indicadores Ambientales Globales se hizo una pequeña definición de este concepto. Y antes de tratar el tema de una manera más profunda, lo invito a que calcule su huella ambiental en http://www.myfootprint.org/ y si no salió muy favorecido he acá unos consejos de Juan Luis Domenech para reducir su huella personal y con ella la huella global.

  • Valore la necesidad real que tiene de los productos que compra, recuerde seguir como mínimo las reglas de las tres Rs (reducir, reutilizar y reciclar),
  • Compre productos locales o próximos a su localidad, son preferibles a los importados, pues consumen menos combustible en su transporte y producen menos emisiones, a la vez que favorece la economía regional,
  • Consuma productos frescos antes que enlatados y aumente la proporción de productos vegetales con respecto a los derivados animales,
  • Invierta en energías verdes, utilice bombillas y electrodomésticos de bajo consumo. Emplee pilas recargables. No deje aparatos eléctricos encendidos inútilmente, como el televisor o el ordenador,
  • Reduzca el consumo de agua. Contar con difusores eficientes para la ducha, reparar las pequeñas fugas, dosificar el agua de aseo o introducir algún objeto en la cisterna para disminuir el consumo de agua, son prácticas excelentes para conservar este precioso recurso,
  • Minimice los residuos sólidos, compre al por mayor y ahorrará dinero, compre productos con poco embalaje y reciclable. Evite el plástico y el corcho blanco. Busque productos ecológicos o con etiqueta ecológica. Rechace las bolsas de plástico, utilice sus propias bolsas.
  • Trasládese caminando, siempre que sea posible. Utilice la bicicleta o los transportes públicos antes que el vehículo. Si usa el auto, compártalo siempre que pueda. Un vehículo mál mantenido consume y contamina más,
  • Emplee papel reciclado 100% y libre de cloro. Consuma el menor volumen de papel posible y utilice siempre las dos caras. Arroje todo el papel a los contenedores de papel reciclable. Sea responsable con sus compras y en especial con la madera: nunca compre maderas exóticas o de procedencia dudosa,
  • Repare sus productos antes que comprarlos nuevos. Alquile la maquinaria en lugar de comprarla, si es posible. No tire nada a la basura sin antes pensar si sirve para algo o para alguien,
  • Evite productos de usar y tirar, como papel de cocina o servilletas, pañuelos de papel, afeitadoras de plástico, etc,
  • Utilice contenedores selectivos, no arroje a la basura los productos tóxicos o peligrosos. Si no recicla el aceite de cocina, la mejor forma de deshacerse del mismo es meterlo en botellas plásticas antes de tirarlo a la basura,
  • Y recuerde que el desarrollo sostenible no es sólo ambiental: preocúpese por la sociedad en la que vive, tanto por la sociedad local como por la sociedad global. Colabore con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de su localidad. Deje la indiferencia a un lado, y sea crítico con las injusticias sociales. Si ya ha alcanzado sus objetivos de bienestar, hay muchos millones de personas aguardando a que alguien les saque de los niveles más básicos de subsistencia. En el desarrollo sostenible global, ganamos todos.

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Indicadores Ambientales Globales

jueves, 14 de mayo de 2009

Son muchos los esfuerzos que los diferentes gobiernos del mundo han realizado para medir, controlar y reducir los impactos ambientales ocasionados por el desarrollo. Las primeras decisiones a este respecto, se enfocaron en estructurar y fortalecer marcos normativos ambientales, que permitieran establecer parámetros de medición, por medio de los cuales controlar y sancionar el aprovechamiento de recursos y la generación de residuos sólidos, vertimientos y emisiones. En este sentido, cada país ajusta sus parámetros a valores de referencia, los cuales direccionan las medidas y políticas de desarrollo en el área ambiental.

Sin embargo, a principios de los años 70, se hizo evidente que el manejo de los recursos naturales y su protección no podían ser el resultado de esfuerzos aislados (Estocolmo 1972 – Nuestro Futuro Común). Este nuevo enfoque traería consigo un gran cuestionamiento: la legislación ambiental que ha sido el instrumento más eficaz para controlar el manejo de los recursos tenía algunas limitaciones:

  1. Dado que cada país es autónomo en el manejo de su marco normativo ambiental, no todos poseen los mismos parámetros de medida, ni los mismos valores de referencia. Esta situación, impide que las directrices ambientales sean comparables u homologables en la mayoría de los casos.
  2. La situación anterior, impide consolidar y realizar análisis globales de tendencias
  3. Por otro lado, los grados de fortaleza institucional así como el avance tecnológico, pueden variar drásticamente de un país a otro, generando brechas en el manejo e interpretación de la información.

Con base en estas situaciones, los esfuerzos se encaminaron hacia la creación de herramientas de medición integrales, que permitieran analizar los resultados tanto a nivel micro (persona, empresa), como a nivel macro (ciudad, país, continente, planeta). y cuya aplicación superara las barreras del marco normativo, el desarrollo tecnológico y la fortaleza institucional, sin perjudicar el sistema legal y político ambiental de los estados. A estas herramientas se les denominó Indicadores Ambientales Globales.

De los años 70 a la fecha se han creado y aplicado muchos tipos de indicadores. Los más generalizados y aceptados son:

  • Apropiación Humana de la Producción Primaria Neta (AHPPN): estima el porcentaje de biomasa utilizada por las actividades humanas en unidades de energía.
  • Huella ecológica o footprint: Indica la extensión de la superficie biológicamente productiva utilizada por una población
  • Necesidad total de materiales (NTM): Permite estimar el consumo de materiales realizado en el conjunto de procesos productivos que se generan en el desarrollo de la actividad económica de un país.
  • PIB Verde: se trata de un ajuste del PIB, deduciendo los costos ambientales y de recursos en las actividades económicas.

Una de las características más importantes de estos indicadores es que no son policivos ni sancionatorios (todavía) y aunque en algunos países se han institucionalizado y hacen parte de su política ambiental, se permite a las empresas y entidades involucrarse por medio de iniciativas voluntarias, promoviendo los beneficios económicos y ambientales de las mismas.

Este es un gran avance hacia una Humanidad Sostenible, donde prima el beneficio mutuo, antes que la multa. En próximas entradas ampliaremos la información sobre los indicadores mencionados y veremos cómo calcularlos y reducirlos a través de estas iniciativas, generando beneficios a nivel económico, ambiental y social.

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