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Atlas Global de Justicia Ambiental

miércoles, 11 de marzo de 2015

El 19 de marzo de 2014 se lanzó el Atlas Global de Justicia Ambiental, una iniciativa del proyecto EJTOL (Acrómimo de Environmental Justice Organizations, Liabilities and Trade), la Unión Europea y  la Universidad de Barcelona. 

El mapa muestra información relevante del tipo de 10 tipos de conflicto ambiental a saber.



Y se representa en un Geovisor que ubica espacialmente el tipo de conflicto y un a descripción del mismo.


Como dato curioso Colombia  con 99 conflictos, ocupa el segundo puesto a nivel mundial de conflictos ambientales después de India (198 casos). Se han registrado en todo el mundo 1408 casos a la fecha de preparación de la presente entrada.

Espero, les ses de utilidad, para investigación y conocimiento.


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Cada quien minimiza su huella según su estrato socioeconómico

jueves, 29 de agosto de 2013

El título de esta entrada es parte de la respuesta que alguien me envió debido a que no está muy de acuerdo con lo expuesto en la entrada sobre problemática de la minería. No voy a entrar en detalles de la respuesta, pero por si acaso está leyendo este post, vale la pena destacar su decencia y respeto al exponer sus argumentos aunque no concuerden con los míos. Lo destaco, porque cada vez es menos común que en las redes sociales se cumplan normas mínimas de convivencia. Cuando dos personas con pensamientos diferentes pueden exponer sus ideas sin agresiones verbales estamos en el camino correcto para hacer una humanidad sostenible.

Elogios aparte, esta respuesta que en principio tenía un fin de reproche, esconde en sí misma una gran verdad que tiene mucho sentido y que tiene tanto de largo como de ancho. El tema me dio varias vueltas y hay mucha razón en este concepto, pero hay que analizarlo con cuidado, dado que una mala interpretación puede llevar el tema a laberintos ideológicos sin salida y este no es el objetivo.

Gráfica ambiental de Kuznets desarrollo económico vs el cuidado ambiental

En este sentido, cada estrato tiene su forma de manejar el tema ambiental por que cada uno hace uso de los recursos de diferente manera y tiene accesos diferentes a diferentes materiales. Y esto se comprueba por algo que se llama la gráfica ambiental de Kuznets, que tiene un comportamiento de "U" invertida


Esta gráfica lo que indica es que desde el punto de vista económico, en una sociedad, las personas con menos recurso y conmás recursos son las que menos impactan el ambiente, siendo los estratos medios o emergentes los que más impactan. Esta teoría tiene sus críticas, pero veamos las justificaciones. Pero por favor no encendamos las antorchas todavía. 

Es fácil confirmar mentalmente la primera premisa, una familia pobre no tiene recursos económicos para comprar muchas cosas, por lo tanto no genera mayor impacto sobre el ambiente. Por su parte, en los estratos altos el poder adquisitivo les permite tener acceso a alimentos menos contaminantes exigir productos con sellos o marcas verdes que garanticen buenas prácticas de manufactura y que tienen un costo más alto que los productos convencionales de su misma categoría.

¿De dónde vienen los que dieron origen al término huella ambiental?

Esto lo podemos confirmar con la hoy famosa familia de la huella ambiental (huella de carbono, huella hídrica, huella ambiental, huella social, etc). Este concepto lo crearon William Rees Canadiense (creo...) y Mathis Wackernagel de origen suizo. La preocupación por que la ropa y los zapatos no fueran realizados por niños o por personas en estado de esclavitud y que dio origen al sello de comercio justo tuvo sus inicios en países desarrollados. Entonces existe una cierta verdad en las bases conceptuales de esta curva, aunque tenga sus críticas.

A modo de conclusión: ¡Si, pero... No!

Si bien es cierto que cada quien minimiza su huella según su estrato socioeconómico,  eso no significa que independientemente de él, no demos nuestro mayor esfuerzo, porque en estos momentos en que el conocimiento se ha democratizado por el acceso a internet, y en los que las consecuencias ambientales son más que evidentes, no hay excusas, ni discursos ideológicos que sustenten el no ser mejores, no dar esa milla extra, no tener una mejor actitud, no botar ese papelito en la calle.

Es necesario aclarar que el presente artículo no tiene ningún interés en justificar ideologías o promover un determinado modelo económico. Se que este tema puede despertar amores y odios, pero más allá de el mismo, lo más importante es que si queremos llegar a una humanidad sostenible aunque no vayamos para  el mismo lado, lo más importante es no hacernos zancadillas los unos con los otros.

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Este artículo como muchos los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  
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Medición de huella de Carbono y sus alcances

martes, 25 de junio de 2013

A continuación los dejo con un video que explica rápida y explícitamente, qués la huella de carbono, cuál es su aplicación y cuales son sus alcances:

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Comercio y cambio climático. Una oportunidad para América Latina

viernes, 10 de mayo de 2013

Con el fin de mejorar la capacidad del sector de alimentos en la región de América Latina y el Caribe para cumplir cumplir con estándares y normas relacionadas con cambio climático y huella de carbono de países desarrollados y aumentar su competitividad, la CEPAL está desarrollando un proyecto cuyo objetivo es "Reforzar las capacidades de los gobiernos y exportadores de alimentos para adaptarse a los requisitos del cambio climático". El proyecto se viene desarrollando desde el 2012 y terminará en el 2014. Los países involucrados son Colombia, Ecuador, Nicaragua y República Dominicana. El proyecto se llama Comercio y cambio climático.

A continuación los dejo con un resumen del proyecto



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La legislación ambiental internacional una gran barrera que todavía no queremos ver

martes, 9 de abril de 2013

En las entradas  Ecoetiquetado un tema clave para los exportadores de Latinoamérica y Ecoetiquetado: Un reto cada vez más cercano, veíamos que ahora, cuando Latinoamérica se abre a los Tratados de Libre Comercio (TLCs) y a las exportaciones de sus productos, se enfrenta a un desafío que no tiene que ver con  aranceles, capacidad exportadora, conocimiento de los mercados objetivos o posicionamiento de marca, etc., que es lo que comúnmente consideran los que saben que es importante para exportar. El desafío tiene que ver con el ecoetiquetado, más específicamente, con la medición de la huella ecológica.

También comentabamos la diferencia de percepción frente al tema, porque mientras para nosotros es una exigencia en Europa el tema es una decisión.

Hoy veremos en que ha avanzado esta tendencia, cómo se ha movido, qué pasos se están dando y cómo se están dando para  tener herramientas adecuadas que nos permitan seguirlos adecuadamente.

Cómo se ha avanzado en el tema

Hasta el año 2011, los países de la Comunidad Europea tenían en común la iniciativa de medir la huella ecológica de sus productos y servicios, pero existían diversas formas y metodologías de medirla. Después de un proceso de análisis, discusiones y mesas de trabajo, el 4 de abril de este año, la Comunidad Europea tiene una metodología unificada para el cálculo de la huella ecológica en todos sus productos, A través de la Guía técnica para el cálculo ambiental de las organizaciones (OEF por sus siglas en inglés) y la huella ambiental de productos (PEF por sus siglas en inglés). 

A continuación veremos los pilares principales sobre los cuales se basaron estas metodologías, que están contenidos en el plan de acción sobre ecoinnovación. Este plan se compone de siete acciones a saber:


  1. Política y normativa medioambientales para promover la ecoinnovación;
  2. Proyectos de demostración y asociaciones para la ecoinnovación;
  3. Normas y objetivos de comportamiento para productos, procesos y servicios clave a fin de reducir su huella ecológica;
  4. Financiación y servicios de apoyo para las PYME;
  5. Cooperación internacional;
  6. Nuevas competencias y empleos;
  7. Cooperaciones de innovación europea.
Cuáles son las implicaciones de esta situación para los productos latinoamericanos

Lo anterior, si bien desde un punto de vista ambiental es muy interesante, sostenible y muy ecológico, políticamente representa una barrera inmensa para los productos latinoamericanos y un peligro de que nuestros países se queden con su producción, a la vez que serían "invadidos" por productos extranjeros, ya que como nuestras normas ambientales son solo de aplicabilidad local e inmediata. Lo anterior significa que el resultado de dicha aplicación es solo una instantánea de lo que pasa en el momento, sin tener en cuenta el ciclo de vida del producto o servicio, ni los nuevos indicadores pertenecientes a la familia de la huella ecológica, entonces como ha ocurrido desde siempre, es muy fácil para los países desarrollados entrar sus productos, sin ningún inconveniente.

Lo anterior unido a la crisis actual que está pasando la formación de profesionales en temas ambientales y a la poca o nada preocupación por estos temas en las cámaras de comercio y las entidades dedicadas al fomento de la exportación, no nos deja un panorama económico muy alentador.

Cuál es la salida

Lo primero que debemos hacer es generar unión, las entidades regionales latinoamericanas como mercosur, Comunidad Andina de Naciones y organismos de cooperación en la región, deberían preocuparse menos por forzar uno u otro sistema político y pensar en cómo desarrollar metodologías que permitan a cada uno de los países, desde sus singularidades a garantizar la calidad de sus productos y servicios para ser competitivos al exterior y blindar la producción interna.

A nivel de país es necesario que se promueva el producto nacional como opción de compra sus productos. Acá en Colombia hay un comercial que dice "coma pollo colombiano", esto nos da sentido de pertenencia y ayuda a blindar la producción interna. Por su parte, desde las entidades ambientales, es necesario repensar la normatividad ambiental para que nuestros productos realmente sean competitivos a nivel internacional. En cuanto al comercio exterior, es necesario que las entidades encargadas, analicen estos temas para que puedan asesorar mejor a los futuros exportadores. Por último la universidad debe formar profesionales con esta visión, generar habilidades y competencias en estas áreas.

La industria ya no puede quedarse en los laureles pensando que con el cumplimiento de las normas ambientales actuales va a incursionar en mercados extranjeros. El empresario debe estudiar, debe saber cómo se está moviendo el mundo, porque con los TLC que se están firmando por todos lados ya no es excusa el desconocimiento.

Finalmente desde el punto de vista individual (usted y yo), hay que ser más conscientes de lo que hacemos, preferir la fruta del propio país, entender que comprar productos nacionales ayuda a los campesinos y empresarios, exigir etiquetas de procedencia para tomar una decisión consciente. A continuación les dejo tres artículos sobre el tema:
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Este artículo como muchos los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  ------
















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Lecciones aprendidas de las evaluaciones ambientales

viernes, 25 de enero de 2013

Hoy quiero compartir con ustedes, cómo ha cambiado en el tiempo mi perspectiva frente al manejo de las Evaluaciones de Impacto Ambiental (EvIA) y su aplicación.

Cómo veía el tema de las EvIA hace 10 años: crear una nueva metodología más completa

Desde hace aproximadamente 10 años cuando me iniciaba en el tema de las evaluaciones ambientales, surgió en mí la inquietud de diseñar una metodología de EvIA muy completa, que se ajustara adecuadamente a la realidad del proyecto y el entorno específico, que permitiera la toma de decisiones y aplicable a cualquier actividad.

Poco a poco en este camino me fui dando cuenta, que algo faltaba, cada vez que encontraba una fórmula, un concepto, o un error de aplicación, evidenciaba que estaba más lejos de llegar a mi objetivo. En un principio encontré que sin importar el tipo de metodología que se utilizara, era muy difícil llegar a información confiable (aún con las metodologías convencionales), y la razón no se debía a que éstas fueran erróneas o subjetivas o incompletas (como generalmente se piensa), sino a un motivo muy alejado del enfoque o interpretación de conceptos ambientales. Éste consiste, en que como evaluadores tenemos una muy baja capacidad para la administración de datos. Por su parte, aún hoy, se presenta una gran subutilización de herramientas de análisis como Excel o Access, lo cual se traduce en tablas rígidas, asociaciones incongruentes, pero comúnmente difundidas y desconocimiento total del funcionamiento de bases de datos y relaciones matriciales.

Modificando el enfoque

Entonces me dí a la tarea de invertir mis prioridades, en lugar de dedicar tiempo y esfuerzo en crear una supermetodología de evaluación, me enfoqué en hacer más eficientes las existentes, desde el punto de vista de manejo y gestión de datos. Ya no utilizaba las tablas de diligenciamiento normalmente utilizadas (erróneamente llamadas matrices), sino que comencé a generar información de calidad a través del análisis de bases de datos sustentadas en los criterios de las metodologías convencionales. 

Una vez logré entender (o más bien medio entender) cómo funciona el flujo de información en una evaluación de impacto ambiental, comencé a introducir pequeños cambios a mis evaluaciones, eliminando variables que consideraba innecesarias, adicionando  conceptos, introduciendo criterios de calificación, siempre y cuando el cliente o la autoridad lo acpetaran. Lo anterior dió un buen resultado ante clientes y autoridades ambientales.

Pero... Otra vez estaba como al principio

Cuando ya creía que estaba por el camino correcto, alguien sugirió una pregunta que me hizo reevaluar nuevamente el tema, la cual está plasmada en la entrada ¿Existen agencias de certificación de impacto ambiental?, donde comentaba que era difícil en la actualidad llegar a una certificación de impacto ambiental, toda vez que existen muchos enfoques e interpretaciones sobre el tema y que seleccionar uno u otro de manera masiva implicaría sin lugar a dudas ir por el lado equivocado.

Entonces me di cuenta de lo siguiente; aunque había avanzado mucho, aún estaba muy lejos de llegar a un entendimiento claro del tema, que me permitiera llegar en el corto plazo a una metodología como la que mencionaba al principio de esta entrada. Y en el hipotético caso de que llegara a encontrarla... ¿Cómo afectaría realmente a la toma de decisiones? ¿Esta metodología permitiría contaminar menos, cuidar y conservar el ambiente? ¿Podría una metodología compleja conducir a acciones eficientes para mitigar impactos? Tal vez la respuesta es no. Puede ayudar, pero las acciones no se materializan por medio de metodologías, sino a través de procesos confiables, ordenados y sobretodo conscientes. Esto me recuerda la entrada Repensando la sostenibilidad. Más allá del concepto.

Entonces ¿Cuál es el camino?

Hoy por hoy, considero que el tema de las evaluaciones ambientales debe abordarse, no solo desde la parte meramente técnica, sino desde una perspectiva de políticas de evaluación ambiental (OJO, esto no tiene nada que ver con adoptar una metodología propiamente dicha), que permita a un país  generar lineamientos macro sobre cómo espera proteger sus recursos naturales y compatibilizar los proyectos, obras y actividades con la oferta ambiental de su territorio. En este sentido, antes de generar evaluaciones ambientales particulares, con resultados disimiles e incomparables, debe existir una serie de discusiones sobre cuáles son las mejores prácticas de acuerdo con la vocación del territorio (industrial, agropecuaria, servicios, etc.) y su oferta ambiental. 

Con esta base conceptual y política, las EvIA cobrarían un nuevo sentido, en la medida en que se convertirían en verdaderas herramientas para la toma de decisiones, lo cual incentivaría a los evaluadores a contar con mejores herramientas de análisis apoyando la innovación en el tema.


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Este artículo como muchos de los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  
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¿Existen agencias de certificación de impacto ambiental?

sábado, 27 de octubre de 2012

Hace poco en un foro de temas ambientales de linkedin, debatía el artículo que escribí Contribución a la crítica de los Estudios ambientales 1 (Conceptos-Audio). Como producto de este debate, han surgido opiniones encontradas, todas ellas muy interesantes, con unos análisis bastante profundos y sustentados, que independientemente de si están a favor en contra de lo que expongo, han generado inquietudes, preguntas y puntos de vista diferentes. A eso deben llevar los intercambios de ideas.  A continuación les dejo el enlace para ver el debate

De este debate surgió una inquietud que considero merece la pena abordarla en más profundidad, la cual se resume en esta pregunta

¿Existen agencias de certificación de impacto ambiental?

Como tal, Agencias de Certificación de Impacto Ambiental no existen, por que no existe una metodología única y parametrizada tipo ISO o EMAS. Lo que si existe por ejemplo en Colombia es un seguimiento exhaustivo de los licenciamientos ambientales por parte de las autoridades respectivas, de tal manera que se anticipan e evidencian a tiempo los impactos de proyectos en ejecución. En la entrada Ciclo PHVA en los Estudios de Impacto Ambiental (EIA), se puede ver como se maneja este tema en Colombia. 

En este sentido, los estudios de impacto ambiental que eran aprobados por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), a partir del 2011 son tramitados ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), que busca hacer un seguimiento más cuidadoso y riguroso de estos procedimientos. Los demás países de Latinoamérica tienen un comportamiento similar a este respecto.

Pero de esta inquietud se derivan otras que vale la pena analizar

¿Por qué aún no existe una certificación de impacto ambiental?

Primero que todo, es necesario aclarar que el concepto de certificación involucra un contexto internacional, tal como ISO 14000 o EMAS environment certification. Estos procesos, están comprobados y avalados a nivel mundial de tal manera que cuando una empresa "porta" el sello característico de estas certificaciones, es reconocida a nivel mundial porque ha parametrizado sus procesos hacia un estándar de calidad unificado que le permite garantizar una cierta transparencia en dichos procesos (la buena o mala aplicación de estas normas es un tema aparte).

Las certificaciones anteriores son desarrolladas y estructuradas por firmas internacionales de estandarización, tal como la International Organization for Standardization (ISO) o Eco-Management and Audit Scheme (EMAS). Estas instituciones han trabajado fuertemente para establecer, más que una certificación de impacto ambiental, una certificación de buenas prácticas ambientales y mejora continua en todos aquellos procesos que interactúan con los componentes ambientales. 

Teniendo en cuenta lo anterior, si llegare a surgir alguna metodología de certificación, esta no tendría representatividad a escala local, ya que no podría ser validada en todos los países. Por esto, la certificación debe ser global y estructurada por una empresa de estandarización y auditoría como las mencionadas anteriormente.

La razón por la cual una organización como las anteriores, no ha generado aún una metodología como la que se propone, se debe a que para esto deberíamos tener consolidados, entendidos y analizados todos los impactos (positivos y negativos) que se pueden generar en la plataforma continental (on shore o costa adentro) o en el mar (off shore o costa afuera) así como sus niveles de gravedad. Teniendo en cuenta lo anterior, nuestro conocimiento sobre la interacción de los diferentes componentes y recursos ambientales, su sinergia y cómo los impactos se pueden acumular o bioacumular, es muy precaria. Ésto trae consigo, que existan diversas opiniones científicas sobre un mismo tema, la cuales pueden ser radicalmente opuestas y razonablemente justificables. Como ejemplo tenemos, la discusión que que existe hoy en día sobre si el cambio climático es producto de la humanidad o proceso normal por el que pasa la tierra cada cierto tiempo (existen pruebas y justificaciones válidas para cada una de estas afirmaciones).

Todavía nos falta, mucho o tal vez todo por aprender y conocer de la naturaleza, sus interrelaciones y los impactos que puedan generar las actividades humanas (los efectos reales y finales de nuestras actividades, aún no son previsibles, muchos todavía están en hipótesis). Por estas razones, sería muy riesgoso generar una metodología de certificación de impactos (estas son palabras mayores) ya que esto implicaría guiarse por uno otro enfoque, con la única seguridad de que cualquiera que se escoja tendría un sesgo y una probabilidad de error muy alta.

Eso no significa que no haya que buscar nuevas formas de analizar los impactos. Como consultora que soy, considero que, tener la libertad de seleccionar una metodología adecuada, de avanzar hacia nuevos enfoques, sin limitaciones de visión, de interactuar con otras personas como en el debate que les comentaba al inicio de esta entrada, es un aporte mucho mejor para el enriquecimiento del tema, que sesgarse hacia un tema de certificación sin tener el conocimiento adecuado de las relaciones e interrelaciones del ambiente.

¿En que se ha avanzado en el tema hasta el momento?

Para que una metodología pueda en un futuro ser aplicable para una certificación debe cumplir si o si, mínimo cuatro requisitos fundamentales, al mismo tiempo, sin excepción: 

  • Ser parametrizable: Esto significa contar con una metodología única que permita realizar el análisis de impactos de cualquier actividad o proceso y que sus resultados sean coherentes y confiables a prueba de toda duda;
  • Escalable: debe ser capaz de analizar los impactos a escala personal, local, regional, de país y mundial;
  • Ajustarse adecuada y fácilmente a los cambios: debe permitir de manera ágil y sin traumatismos para su análisis, la inclusión o eliminación de variables, así como la modificación de los existentes;
  • Trazabilidad: debe permitir un análisis histórico de los resultados, que permita visualizar el comportamiento histórico de los impactos en el tiempo.
Como lo pueden evidenciar las personas que alguna vez han tenido contacto con el tema de evaluaciones de impacto ambiental,  las diferentes metodologías que se manejan actualmente no cumplen en su totalidad con estos criterios al mismo tiempo, algunas con ninguno.

No obstante, en los últimos años han surgido algunas iniciativas voluntarias que aunque todavía están en formación, aunque  aún se encuentran en proceso de consolidación y aprobación, parece que van por la vía correcta. No son lo único y aún no se sabe cuál es su futuro a largo plazo, pero parece que son un paso hacia el camino correcto. Estas metodologías son los reportes de sostenibilidad, el ecoetiquetado y lo que se denomina la huella ecológica, que hoy por hoy se consolida más como una familia de huellas (dentro de las que está, la huella hídrica y la huella de carbono). A continuación los dejo con algunos artículos que escribí al respecto hace algún tiempo:

Huella ecológica:

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Este artículo como muchos de los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  
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¿La huella ambiental en la evolución de las evaluaciones ambientales?

martes, 5 de abril de 2011

Es importante tener en cuenta que las evaluaciones ambientales como están diseñadas hoy en día no son parámetricas y por lo tanto no son comparables entre sí, además que el sesgo de subjetividad es bastante grande. Cada evaluador o entidad ambiental tiene metoldologías diferentes para analizar impactos ambientales. La presentación y diseño de informes y reportes también son muy diferentes entre sí y no existe un control suficiente para garantizar la calidad de la información.

Algunos países como Colombia han iniciado su camino hacia el reporte parámetrico de información ambiental a través de formatos preestablecidos de obligatorio cumplimiento llamados ICAs Informes de cumplimiento ambiental. Este es un gran avance que permite establecer el estado del arte del impacto ambiental generado por los diferentes sectores industriales y permiten su agregación por industria, recurso, magnitud, etc. Pese a este gran paso, aún no hay una estrategia clara que permita la consolidación de la información de manera segura y confiable, además que su interpretación solo es aplicable dentro de las fronteras legislativas de Colombia.

Por su parte, la huella ambiental,  está diseñada hoy en día solo como instrumento informativo y de sensibilización. Pero antes de continuar, es necesario aclarar que la huella ambiental en realidad es una familia de huellas que se compone de:
  • Huella hídrica
  • Huella de carbono
  • Huella de residuos
  • Huella ecológica
  • Huella social 
  • Huella cultural

De estas, la huella de carbono es la que más se ha investigado y trabajado, orientada hacia la restricción y limitación normativa. Sin embargo, no hay que perder el enfoque y es necesario tener en cuenta que la huella de carbono es solo una de las huellas que componen la huella ambiental.

Los indicadores de esta familia de huellas generan un supraindicador de sostenibilidad ambiental y social, y puede ser uno de los precursores de la evolución de las actuales metodologías de evaluación ambiental. Lo anterior permitiría gestionar más fácilmente los impactos generados y sobre todo, evidenciaría realmente si las acciones están encaminadas hacia la protección y gestión sostenible de los recursos.

Esto reduciría en gran medida la complejidad legislativa existente (y por consiguiente los vacíos que permiten su incumplimiento) ya que si la Huella Ambiental estuviera en su estado de madurez adecuado para ser parte de la normatividad ambiental, los requerimientos y exigencias se expondrían en términos de áreas o %, por ejemplo: La industria X debe reducir su huella ambiental en un Y% para el año ZZZZ. El cómo lo haga ya no es relevante, porque todas las acciones que realice deben demostrar que aportan a la disminución en toda la familia de la huella y que por dar solución a un problema, no está generando otro. De esta manera, tanto la evaluación como la aplicación son más  seguras y fácilmente de comparar con industrias de otros países y continente y a su vez evidenciar tendencias y análisis de resultado para las diferentes medidas de gestión aplicadas.

No obstante, es mucho lo que todavía le falta recorrer a este concepto. Aún se están generando los indicadores y los factores de conversión adecuados. Todavía hay vacíos de concepto y aspectos que no se sabe con certeza como evaluar mediante la huella, pero el avance ha sido grande, hay muchos expertos y científicos involucrados en el tema, adelantando investigaciones y generando conocimiento, que nos llevan por el camino correcto por medio del cual en el mediano y largo plazo logremos tener una herramienta de análisis global aplicada a esacala local.

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Ecoetiquetado un tema clave para los exportadores de Latinoamérica

sábado, 22 de mayo de 2010

Desde el 18 de mayo Colombia hace parte de los cuatro países Latinoamericanos que hoy tienen Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE). Estos países son México, Chile, Colombia, Perú.

En este sentido, es muy importante que las entidades de comercio exterior y de apoyo a las exportaciones de estos países (y en general de todos aquellos que deseen exportar hacia países industrializados) tengan en cuenta la tendencia que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso económico y social de un tratado de estas magnitudes. Aunque pueda sonar un poco trillado, la tendencia dominante es el medio ambiente, así como lo fue la capacidad de producción al inicio de este milenio y la calidad a principios de los 90’s.

Sin embargo, la forma en que se aborda el tema ambiental en Europa y Estados Unidos, dista mucho de la manera coloquial y retórica con la que se trata en estas latitudes. Veamos dos países que por diferentes vías utilizan el mismo concepto

La Huella Carbono


  • Francia: Desde el 1 de enero de 2011 empezará a regir en Francia la Ley Grenelle II. Esta ley exige que los productos con mayor impacto ambiental (alimentos y sus derivados) informen a través de su huella de carbono (carbón footprint), las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) que generaron su elaboración y transporte. No hay distinciones entre productos locales o importados, y progresivamente se extenderá a todo tipo de artículos.

  • Reino Unido el supermercado Tesco, de manera voluntaria, introduce el etiquetado de huella de carbono a los productos alimenticios.
En ambos casos, dicho etiquetado implica que cada producto debe contener una tabla donde se muestre cómo se comporta la huella de carbono en las diferentes etapas de elaboración del producto. Por ejemplo, un paquete de papas fritas que pesa aproximadamente 25 g, requiere para que llegue a sus manos o las mías, 80 g de CO2, distribuídos así:

  • Cultivo y cosecha 36%

  • Manufactura: 17%

  • Empaque : 34%

  • Transporte 10%

  • Residuos sólido 3%
Los datos anteriores corresponden a un caso real. La marca de papas fritas Walwers (de origen británico) estudió el ciclo de vida de su producto e implementó una etiqueta de huella de carbono. Cada paquete de papas tiene la siguiente imagen:


Fuente:Imagen http://www.walkerscarbonfootprint.co.uk/walkers_carbon_footprint.html


 Más allá del discurso ambiental

Pero esta situación no es solo una moda, la Comunidad Europea tiene una serie de compromisos bastante exigentes para reducir sus emisiones GEI (ver oportunidades y retos de América latina frente al cambio climático ), por lo cual debe analizar, controlar y reducir todas las emisiones de CO2, para cumplir con sus objetivos.

Adicional a lo anterior, este tema se traduce en costos. La Oficina para el Cambio Climático OCC del Reino Unido, a través de un amplio y robusto estudio estudio llamado Reporte Stern , calculó que cada tonelada de CO2 emitida, causa daños estimados en U$85, los cuales si no son asumidos por el fabricante o prestador del servicio, deben ser asumidos por el país que lo adquirió. En este punto, el ambientalismo y las buenas intenciones se convierten en dinero, un tema difícil de evadir. A lo anterior hay que agregar que esta no es la única ecoetiqueta que se está implementando

Cuál es el paso a seguir?

Volviendo al tema inicial, que es tan profundo, como complejo, mi principal intención, era darles un pequeño abrebocas de las tendencias que enmarcan nuestro nuevo mercado objetivo (el cual mueve aproximadamente U$ 1,7 billones de dólares y cuenta con casi 500 millones de clientes potenciales), así como hacer un llamado de atención a todas las entidades que de una u otra manera están involucradas con los pequeños y medianos productores, para que realmente sean ellos (los productores) los que se vean beneficiados de los TLCs y por ende el desarrollo y progreso de nuestros países, sin sacrificar nuestro entorno, tal como corresponde a una Humanidad Sostenible

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Nuestra huella ecológica (video)

martes, 2 de marzo de 2010

La huella ecológica (HE) es un indicador de sostenibilidad desarrollado a principios de los 90 por William Rees y Mathis Wackernagel. Su deficinición exacta es:

“el área de terreno necesario para producir los recursos consumidos y para asimilar los residuos generados por una población determinada con un modo de vida específico, donde quiera que se encuentre ese área”

En palabras más sencillas la HE mide las porciones de planeta que necesitamos para mantener nuestro estilo de vida. Este concepto ha evolucionado mucho y su medición hoy, incluye interacción de diversas variables que permiten establecer el impacto que generan nuestras actividades y nuestras elecciones. Sin ambargo, antes de conocer los detalles de cálculo de este concepto, los dejo con este video que nos da una perspectiva muy interesante de las implicaciones de nuestro paso por el planeta y nos introduce a una percepción intuitiva de la Huella Ecológica.


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Legados del Protocolo de Kioto

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Muchos analizan con pesimismo los resultados de la Convención en Copenhague, ya que se evidenció una falta de compromiso por parte de los líderes de países industrializados en disminuir sus emisiones. Si bien esto es cierto, creo que los resultados de esta convención son un llamado de atención a la autogestión de emisiones, empezando por la persona del común que apaga la bombilla cuando no la necesita, pasando por el empresario que optimiza sus recursos energéticos, hasta las decisiones y proyectos de reducción de emisiones nacionales y transnacionales.

En este sentido, el Protocolo de Kioto generó muchos procesos de investigación a nivel mundial que dieron como resultado el desarrollo de herramientas costo-efectivas para la disminución de emisiones. Aunque en sus comienzos dichas medidas surgieron como estándares impositivos, hoy por hoy ya tienen vida propia y no necesitan recursos o impulsos externos para seguir evolucionando, dada la dinámica que han generado. El objeto de este artículo es evidenciar el legado que el Protocolo de Kioto ha dejado y mostrar el estado del arte de la gestión de emsiones, a través de la difusión de las herramientas y mecanismos que hoy existen, los cuales siguen vigentes y evolucionando con o sin Copenhague.

Herramientas de gestión

El Protocolo de Kioto estableció herramientas de gestión flexibles para ayudar a los países firmantes a cumplir con sus estándares de emisiones: los principales son:

  • Comercio de derechos de emisión entre países industrializados del Anexo I (en este anexo se encuentran los países firmantes que tiene por obligación reducir sus emisiones.
  • Proyectos de Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL): Diseñados para que los países del Anexo I , ejecuten sus proyectos en países en vías de desarrollo (no pertenecientes al Anexo I), con el fin de compensar sus emisiones de CO2 a través del ahorro que generan dichos proyectos.
  • Proyectos de Actuación conjunta (AC): es similar al MDL, con la salvedad de que los proyectos se materializan entre países industrializados del Anexo I, con el fin de compensar y reducir sus emisiones

Como se puede evidenciar, aunque estos mecanismos fueron diseñados para los países del Anexo I del protocolo, su aplicación se puede llevar a cualquier escala. En Colombia se ha generado una herramienta de gestión de CO2, bajo estos mismos lineamientos (aunque Colombia no está en el Anexo I del protocolo). Dicha herramienta se está aplicando a nivel experimental en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) en el departamento de Antioquia, con resultados interesantes. La estrategia consiste en que el AMVA estableció un cierto límite de emisión de CO2, con lo cual cada una de las industrias tienen un cierto límite de emisión, representados en “certificados”, los cuales las industrias están en capacidad de negociar con otras industrias del AMVA y poder cumplir con este requerimiento. Lo anterior es un gran avance y evidencia que todos los mecanismos y herramientas que generó el Protocolo de Kioto, no necesitan de otro protocolo ni convenio para su aplicación.

Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL)

Recapitulando sobre las herramientas generadas por el protocolo de Kioto, coincido con los expertos en el tema que el MDL es uno de los principales instrumentos existentes para la sostenibilidad global, debido a que involucra los tres pilares del desarrollo sostenible:

  • El económico, debido a la obtención de derechos de emisión de CO2, además de los beneficios derivados de la actividad inversora,
  • El ambiental, pues todos los proyectos MDL están encaminados a la obtención de energías limpias o a la conservación de áreas forestales y,
  • El social, ya que deben aplicarse en países en desarrollo, con el consecuente aporte de inversión, transferencia de tecnología y conocimientos, y generación de empleo.

La Huella de Carbono

Adicionalmente a lo anterior, el protocolo de Kioto permitió el desarrollo una herramienta de medición muy útil para la gestión de emisiones: la huella de carbono. Dicha huella es un miembro de lo que Juan Luis Domenech (experto en este tema) denomina “la familia de la huella ecológica”, también llamada huella ambiental o footprint. Este indicador se está difundiendo con relativa rapidez y en esta difusión se aplica sin un criterio ni enfoque definido. Si bien es cierto, la huella de carbono es un indicador muy representativo, su aplicación debe hacerse siempre y cuando exista una estrategia para la gestión de emisiones de procesos productivos, de lo contrario, no pasará de ser un test de revista de farandula.

Mecanismos de Gestión y financiación de emisiones

Aprovechando la posibilidad de utilizar la huella de carbono como herramienta de medición y los mecanismos de de gestión del CO2 mencionados anteriormente, se han creado los Fondos de Carbono en instituciones financieras multilaterales. Estos fondos tienen como finalidad la compra de emisiones de gases de efecto invernadero a países en vías en desarrollo y en economías de transición, a través de MDL y AC. Estos fondos pueden ser de origen público, privado o ambos, de participación exclusiva o multilateral.

En este sentido, existen diversos fondos de carbono en los que Latinoamérica puede participar. Entre los más importantes se encuentran:

  • Programa Latinoamericano de Carbono (PLAC): Liderado por la por la Corporación Andina de Fomento (CAF) cuyo objetivo principal es “Contribuir a la mitigación de la problemática del cambio climótico y promover el uso de energías limpias y alternativas en Latinoamérica como aporte al desarrollo sostenible de la región
  • Iniciativa Iberoamericana de Carbono (IIC): Creada en el año 2005, la Iniciativa Iberoamericana de Carbono es también gestionada por la CAF. Sus recursos se destinan a la compra de Reducciones de Emisiones a partir de proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) Con esta Iniciativa se persigue contribuir al cumplimiento de los compromisos adquiridos por España en el Marco del Protocolo de Kioto. Las prioridades de este Fondo son los proyectos de eficiencia energética y energías renovables en los países de América Latina (cuenta con 136 M€)
  • Fondo de Carbono para el Desarrollo Comunitario (CDCF): Este es un fondo de financión multilateral creado con aportes del sector público y privado de varios países y gestionado por el Banco Mundial, sus recursos se destinan a la reducción de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a partir de proyectos de pequeña escala áreas rurales de países de menores ingresos (cuenta con 47.7 M€).
  • Fondo Biocarbono (BioCF): También gestionado por el Banco Mundial, es un fondo multilateral que busca la reducción de emisiones a partir de proyectos que capturan o reducen GEI en ecosistemas forestales y agrícolas (cuenta 44 M€). En la actualidad este fondo está direccionando sus esfuerzos y recursos hacia Latinoamérica.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, el Protocolo de Kioto nos ha dejado un gran legado, el cual se traduce en una gran responsabilidad, porque ya contamos con las herramientas para realizar una autogestión de las emisiones que generamos, por lo cual ya no tenemos excusas de que en Copenhague los líderes no se comprometieron. Ahora el compromiso recae en nosotros (usted y yo). Porque cuando nos comprometemos en la autogestión de nuestras emisiones, avanzamos en el camino hacia una Humanidad Sostenible

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Aplique la huella ecológica

sábado, 19 de septiembre de 2009

Hoy quiero hablarles sobre un tema que ya se ha tratado en otras entradas del blog. La huella ambiental, o huella ecológica. Una de las cosas más curiosas sobre este tema, es que para algunas personas este tema es todavía algo esotérico y sin fundamento. Y aunque los inicios de este indicador fueron algo controvertidos. Desde su creación en 1996 hasta la fecha , se han realizado gran cantidad de mejoras sustanciales. En este sentido, el contenido de la última Conferencia sobre Huella Ecológica, celebrada en mayo de 2007 en Cardiff (Gales), puede dar una idea de la diversidad de trabajos que los numerosos especialistas en todo el mundo están llevando a cabo.

Teniendo en cuenta lo anterior, ningún otro indicador dispone de la carga de esfuerzo académico que se está realizando actualmente con la huella ambiental. En este blog, profundizaremos más en el tema y partiremos de lo “esotérico” hasta lo académico y aplicativo. Incluso establecermos cómo la aplicación de la huella ambiental se puede traducir en beneficios económicos para la persona o industria que lo aplique.

En una entrada anterior Indicadores Ambientales Globales se hizo una pequeña definición de este concepto. Y antes de tratar el tema de una manera más profunda, lo invito a que calcule su huella ambiental en http://www.myfootprint.org/ y si no salió muy favorecido he acá unos consejos de Juan Luis Domenech para reducir su huella personal y con ella la huella global.

  • Valore la necesidad real que tiene de los productos que compra, recuerde seguir como mínimo las reglas de las tres Rs (reducir, reutilizar y reciclar),
  • Compre productos locales o próximos a su localidad, son preferibles a los importados, pues consumen menos combustible en su transporte y producen menos emisiones, a la vez que favorece la economía regional,
  • Consuma productos frescos antes que enlatados y aumente la proporción de productos vegetales con respecto a los derivados animales,
  • Invierta en energías verdes, utilice bombillas y electrodomésticos de bajo consumo. Emplee pilas recargables. No deje aparatos eléctricos encendidos inútilmente, como el televisor o el ordenador,
  • Reduzca el consumo de agua. Contar con difusores eficientes para la ducha, reparar las pequeñas fugas, dosificar el agua de aseo o introducir algún objeto en la cisterna para disminuir el consumo de agua, son prácticas excelentes para conservar este precioso recurso,
  • Minimice los residuos sólidos, compre al por mayor y ahorrará dinero, compre productos con poco embalaje y reciclable. Evite el plástico y el corcho blanco. Busque productos ecológicos o con etiqueta ecológica. Rechace las bolsas de plástico, utilice sus propias bolsas.
  • Trasládese caminando, siempre que sea posible. Utilice la bicicleta o los transportes públicos antes que el vehículo. Si usa el auto, compártalo siempre que pueda. Un vehículo mál mantenido consume y contamina más,
  • Emplee papel reciclado 100% y libre de cloro. Consuma el menor volumen de papel posible y utilice siempre las dos caras. Arroje todo el papel a los contenedores de papel reciclable. Sea responsable con sus compras y en especial con la madera: nunca compre maderas exóticas o de procedencia dudosa,
  • Repare sus productos antes que comprarlos nuevos. Alquile la maquinaria en lugar de comprarla, si es posible. No tire nada a la basura sin antes pensar si sirve para algo o para alguien,
  • Evite productos de usar y tirar, como papel de cocina o servilletas, pañuelos de papel, afeitadoras de plástico, etc,
  • Utilice contenedores selectivos, no arroje a la basura los productos tóxicos o peligrosos. Si no recicla el aceite de cocina, la mejor forma de deshacerse del mismo es meterlo en botellas plásticas antes de tirarlo a la basura,
  • Y recuerde que el desarrollo sostenible no es sólo ambiental: preocúpese por la sociedad en la que vive, tanto por la sociedad local como por la sociedad global. Colabore con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de su localidad. Deje la indiferencia a un lado, y sea crítico con las injusticias sociales. Si ya ha alcanzado sus objetivos de bienestar, hay muchos millones de personas aguardando a que alguien les saque de los niveles más básicos de subsistencia. En el desarrollo sostenible global, ganamos todos.

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Indicadores Ambientales Globales

jueves, 14 de mayo de 2009

Son muchos los esfuerzos que los diferentes gobiernos del mundo han realizado para medir, controlar y reducir los impactos ambientales ocasionados por el desarrollo. Las primeras decisiones a este respecto, se enfocaron en estructurar y fortalecer marcos normativos ambientales, que permitieran establecer parámetros de medición, por medio de los cuales controlar y sancionar el aprovechamiento de recursos y la generación de residuos sólidos, vertimientos y emisiones. En este sentido, cada país ajusta sus parámetros a valores de referencia, los cuales direccionan las medidas y políticas de desarrollo en el área ambiental.

Sin embargo, a principios de los años 70, se hizo evidente que el manejo de los recursos naturales y su protección no podían ser el resultado de esfuerzos aislados (Estocolmo 1972 – Nuestro Futuro Común). Este nuevo enfoque traería consigo un gran cuestionamiento: la legislación ambiental que ha sido el instrumento más eficaz para controlar el manejo de los recursos tenía algunas limitaciones:

  1. Dado que cada país es autónomo en el manejo de su marco normativo ambiental, no todos poseen los mismos parámetros de medida, ni los mismos valores de referencia. Esta situación, impide que las directrices ambientales sean comparables u homologables en la mayoría de los casos.
  2. La situación anterior, impide consolidar y realizar análisis globales de tendencias
  3. Por otro lado, los grados de fortaleza institucional así como el avance tecnológico, pueden variar drásticamente de un país a otro, generando brechas en el manejo e interpretación de la información.

Con base en estas situaciones, los esfuerzos se encaminaron hacia la creación de herramientas de medición integrales, que permitieran analizar los resultados tanto a nivel micro (persona, empresa), como a nivel macro (ciudad, país, continente, planeta). y cuya aplicación superara las barreras del marco normativo, el desarrollo tecnológico y la fortaleza institucional, sin perjudicar el sistema legal y político ambiental de los estados. A estas herramientas se les denominó Indicadores Ambientales Globales.

De los años 70 a la fecha se han creado y aplicado muchos tipos de indicadores. Los más generalizados y aceptados son:

  • Apropiación Humana de la Producción Primaria Neta (AHPPN): estima el porcentaje de biomasa utilizada por las actividades humanas en unidades de energía.
  • Huella ecológica o footprint: Indica la extensión de la superficie biológicamente productiva utilizada por una población
  • Necesidad total de materiales (NTM): Permite estimar el consumo de materiales realizado en el conjunto de procesos productivos que se generan en el desarrollo de la actividad económica de un país.
  • PIB Verde: se trata de un ajuste del PIB, deduciendo los costos ambientales y de recursos en las actividades económicas.

Una de las características más importantes de estos indicadores es que no son policivos ni sancionatorios (todavía) y aunque en algunos países se han institucionalizado y hacen parte de su política ambiental, se permite a las empresas y entidades involucrarse por medio de iniciativas voluntarias, promoviendo los beneficios económicos y ambientales de las mismas.

Este es un gran avance hacia una Humanidad Sostenible, donde prima el beneficio mutuo, antes que la multa. En próximas entradas ampliaremos la información sobre los indicadores mencionados y veremos cómo calcularlos y reducirlos a través de estas iniciativas, generando beneficios a nivel económico, ambiental y social.

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