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El precio de pensar y actuar diferente

martes, 25 de octubre de 2011

En una ocasión, Mark Twain contó la historia de un gato que un día saltó para subirse a una estufa caliente y se quemó la panza. Ese gato nunca más volvió a saltar para subirse a una estufa caliente - pero ese mismo gato ¡nunca saltó para subirse a una estufa fría, tampoco!.

Con esta reflexión quiero contarles una anécdota de una amigo y colega a quien quiero y respeto. El me permitió y me permite aplicar muchas de las cosas que pienso. El es una de las personas que más claridad tiene sobre cómo debería enfocarse la Evaluación de Impacto Ambiental. Hace poco estábamos discutiendo con un grupo de profesionales sobre  la metodología de evaluación de impacto para un proyecto específico y disertando un poco sobre los errores frecuentes de éstas. Cuando el llegó dijo "Ahhh! están hablando de evaluación ambiental, yo se que eso está mal por eso no me meto, adiós".

Al principio, me dio un poco de desconcierto saber, que él con tanto conocimiento encima y sabiendo cómo se puede manejar el tema, tome esa actitud. Sin embargo, días después tuvimos una conversación y me dí cuenta que lo juzgué demasíado pronto.

La razón de su actitud tuvo su origen con un trabajo que realizó para un cliente específico. En resumen, la  historia es que para ese cliente, realizó un Estudio de Impacto Ambiental, con unos lineamientos de Evaluación Ambiental Estratégica EAE y conceptos que  pueden enmarcar los reales impactos de un proyecto. Sin embargo, la autoridad ambiental que evaluó el estudio, como no entendía el concepto y en lugar de solicitar sustentaciones sobre la metodología, sobre sus beneficios, por qué se evaluó bajo ese concepto y qué significaba esto, y cual era el aporte que esta metodología daba al proyecto, se limitó a devolverlo y a solicitar un nuevo estudio bajo  metodología convencionales.

El costo de este nuevo estudio fue de casi U$15.000 que fueron asumidos en su totalidad por él y su empresa, ya que el cliente, con justa razón ya había pagado por un estudio. Entonces desde ese día, él no se mete en el tema y dice que hasta que no exista un cambio de mentalidad en el Ministerio de Ambiente y Corporaciones Autónomas Regionales, no vuelve a involucrarse en la discusión. 

A mi amigo le pasó lo mismo que al gatico de la historia

¿A qué voy con todo esto?

Bueno, usted se preguntará. Y?

Esto tiene varias enseñanzas:

  • Pensar diferente tiene un precio que generalmente es intangible, tiene que ver con aceptación social o gremial, pero actuar diferente tiene un precio mayor como le pasó a mi amigo. Pero uno debe estar dispuesto a paga el precio, si es que realmente quiere diferenciarse y hacer algo más que lo que hacen los demás;
  • Hay que entender que muchas personas no están preparadas para el cambio y reaccionan cuando el status quo es alterado y su reacción es más evidiente cuando tienen poder;
  • Hay que ver las cosas en perspectiva, ya que no somos gatos. Ese primer choque de sus ideas con la realidad de mi amigo le costó U$15.000, mucho estrés y posiblemente un cliente. Eso qué significa, que debe cambiar de estrategia. Hace algunos días en este blog tratamos el tema de los errores frecuentes de las evaluaciones de impacto, sin embargo, yo aplico las metodologías convencionales, porque se que ese es el status quo y si me salgo de él, puedo tener choques, sin embargo, aplico dos estrategias principales. Por un lado, publico lo que pienso en este blog para exponer lo que pienso y así encontrar fortalezas y debilidades a mis pensamientos y por el otro en cada evaluación que realizo, imprimo pequeños cambios, que pueden parecer imperceptible, pero que tienen un objetivo particular dependiendo del cambio que realice. 
  • Yo nunca hago una evaluación ambiental igual a otra (a menos que el cliente ya tenga una metodología preestablecida), aunque me baso en los enfoques aceptados, siempre tiene algo diferente y los resultados que veo relevantes los voy aplicando en la siguiente evaluación.

  • Todas las experiencias, buenas o malas hay que capitalizarlas, mi amigo dice que perdió U$15.000 por pensar diferente, por qué no tomar esto como una inversión. Estoy segura que si toma las decisiones adecuadas los puede convertir en U$150.000 y más

En esta situación en la que se encuentra mi amigo, están muchas personas y no solo en el área ambiental, sino en muchas áreas del conocimiento. Y bueno, mi objetivo con esta entrada es mostrar que pensar diferente tiene un precio y que es nuestra responsabilidad asumir ese precio y volverlo una inversión y capitalizarla para direccionar el camino más adecuado hacia donde uno quiere llegar.



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No hay esfuerzo pequeño

sábado, 27 de junio de 2009

En la entrada anterior (Lecciones aprendidas del reciclaje) les comentaba como mi experiencia con el reciclaje de residuos fue un aprendizaje más allá de lo que dicen los libros y lo que se suponía que ya sabía. Aunque en mi hogar hemos avanzado mucho en el tema del reciclaje, lo que hacemos es cuando mucho otro intento hacia el camino adecuado. Hay muchas lecciones que aprender.

No obstante lo anterior, aunque el reciclaje en Colombia tiene más de 20 años de existencia, aún no se ha consolidado como una actividad formal y reconocida. ¿Por qué? Muchos dicen que falta infraestructura, que no hay recolección y otros culpan a la falta de conciencia y la falta de educación.

Más allá de todos estos distractores, creo que la razón por la cual el consumidor no practica el reciclaje de manera frecuente y continua, es porque la información que recibe no tiene la suficiente profunidad. Como en la mayoría de los artículos, tomaré un caso real.

Hace algún tiempo, hablando con un amigo acerca del reciclaje, y su importancia, él me comentaba que no entendía cual podía ser el aporte tan grande al ambiente con 5 envases de plástico que tenía en su casa. Me los entregó y me dijo: “ya iba a botar estos cinco ‘tarros’ (envases) pero se los entrego, porque son los que van a salvar al mundo jajajaja”.

Esta situación fue un reto para mí, porque la frase de mi amigo, aunque irónica puede traducirse como: “convénzame de que reciclar vale la pena”. Ahora la pregunta era cómo demostrarle a esta persona, que esos envases si podían hacer la diferencia. Primero busqué información sobre cuál era el impacto del reciclaje en el lugar específico donde se desarrolla, cómo se mide, cómo se proyecta. Lo único que encontré fue información de muy buena calidad sobre cómo se recicla, y qué se recicla. Sin embargo, al llegar al por qué y al impacto del mismo, la información se vuelve muy abstracta y en algunos casos raya con el romanticismo y los sentimientos de culpa.

Ya estaba a punto de dejar el tema a un lado, cuando mi amigo me llamó y me dijo: “Qué....¿ya salvamos al mundo?”. Entonces, sabía que debía dar una respuesta y me di a la tarea de buscar la información necesaria y procesarla. Veamos los pasos que seguí:


1. Pesar los recipientes

Tenía 3 recipientes de plástico de 90 gramos cada uno y 2 de 80 gramos cada uno, los cuales equivalen a 0,43 kg (menos de una libra). ¿Cómo íbamos a salvar al mundo con esta cantidad tan pequeña?.

2. Buscar el impacto más relevante

Al buscar el impacto más relevante que tendrían estos residuos, tenía que contestar 2 preguntas fundamentales, enfocándome no solo en estos envases, sino en cualquier residuo que se genere independientemente de la cantidad:

¿Donde se vería reflejado directamente el impacto del reciclaje?

La respuesta debía ser muy concreta. Hablar del universo, del planeta, de los mares y los ríos no me iba a permitir llegar muy lejos. Fue entonces cuando caí en cuenta que el impacto principal se vería reflejado directamente en el relleno sanitario, que era donde iban a parar los residuos y el cual debía contar con información concreta y la podía procesar.

¿Quienes serían los principales beneficiados?

La respuesta también debía ser muy concreta y medible. En este caso, los principales beneficiados eran las mismas personas.

3. Medir el impacto

Aunque las respuestas a las preguntas anteriores pudieran ser ciertas, si no se miden, no se puede demostrar. Entonces, si el relleno sanitario era el lugar donde se vería reflejado el impacto, debía tener los datos del mismo.

En este punto surge un pequeño inconveniente de cálculo. El relleno a donde van a parar los residuos de Bogotá y donde vivimos mi amigo y yo, se llama Doña Juana y ya está llegando al fin de su vida útil, existen algunas discrepancias en cuál es el tiempo real que le queda al relleno. Algunos dicen que ya debe cerrarse, otros dicen que todavía tiene algunos años de vida y no hay deficinición concreta sobre esta situación. Este grado de incertidumbre, me impedía evidenciar la información

Entonces busqué datos equivalentes. Encontré información de un relleno sanitario autorizado en el 2005 a un relleno sanitario cuyas especificaciones técnicas son las siguientes:

  • Vida útil: 30años
  • Capacidad total: 7.102.190 m3
  • Altura máxima : 40 m
  • Altura celda: 2,5 m3
  • área celda: 250 m2
  • Población a atender: 1.834.199 usuarios de 43 municipios, proyectadas a 30 años

Bogotá tiene una población de casi 8 millones de habitantes. El relleno mencionado es un relleno intermunicipal. Aún no hay una definición clara de cómo la ciudad de Bogotá manejará sus residuos después de Doña Juana. Sin embargo, estos datos son útiles para los objetivos de este artículo.

Para saber el impacto que estos 0,43 kg de plástico tendría sobre el relleno, debía unificar medidas. La capacidad del relleno está dada en m3 (volumen). Teniendo en cuenta que la densidad del plástico es aproximadamente 90 kg/m3, pude determinar que el volumen que estos envases era de 0,0047 m3. Este es mi dato base.


Con este dato base se realizaron los siguientes cálculos. Si una sola persona recicla esta cantidad durante un mes, se obtiene:

  • En 1 mes: 0.0047 m3/mes/persona
  • En 1 año: 0.057 m3/año/persona
  • En 30 años: 1.72 m3/persona

Si los 1.834.199 usuarios decidieran hacer lo mismo durante 30 años el volumen correspondería a

3.154.822,28 m3

Teniendo en cuenta que la capacidad del relleno calculada en 7.102.190 m3 equivalen a 30 años de vertimiento de residuos. El valor anterior corresponde a

13,3 años

Que significa esto?

  • Que 1.834.199 usuarios tendrán la posibilidad de depositar sus residuos en el mismo relleno durante 13 años mas. Esto es muy importante, uno de los principales problemas de las grandes urbes es encontrar un sitio para disponer sus residuos
  • Que se evitó el uso de otro predio durante 13 años más. Evitar el uso del suelo durante 13 años más es un gran aporte al ambiente.
  • Que si este es el impacto que se puede lograr con menos de 1 libra de plástico al mes, se imaginan si se recicla no solo el plástico, sino el cartón y otros materiales, y adicional a esto reducimos nuestro consumo de estos materiales.
  • Ahora imaginense que no sea una ciudad sino todas las ciudades de un país y si cada país se compromete a realizar esta actividad conscientemente.
Ahora si cobran sentido, el planeta y el universo, los mares y los ríos. No estamos aislados, por eso no hay esfuerzo pequeño y lo que usted hace cuenta y es posible que se vea reflejado en 30 años.

En los últimos años han surgido nuevas formas de analizar este tipo de información, a través de indicadores globales, análisis del ciclo de vida, huella ambiental, etc. Son iniciativas interesantes que buscan llenar este vacío de información. Pronto hablaremos de ellas

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A veces se requiere decir no.....

lunes, 23 de diciembre de 2013

A modo de reflexión....

En este tema de la consultoría ambiental como en otras áreas, nos enseñaron que hay que hacer todo lo que el cliente dice, al precio más bajo. Estamos tan acostumbrados a esto que no nos damos cuenta del daño que causamos al gremio, al mercado y a nosotros mismos. El temor a decir que no radica en que posiblemente el cliente se pierda, pero las consecuencias pueden ser peores. 

Consecuencias de decir NO... (a veces el peor escenario se cumple)

Hace unos meses me contrataron para realizar la integración de varias evaluaciones ambiental que se presentaron a la autoridad a través del tiempo. Una vez terminado este trabajo el cliente dijo que quería hacer una evaluación nueva y que con la información que se había recopilado hacer una evaluación nueva que coincidiera con los resultados anteriores. 

Los que han seguido este blog saben que el tema de las evaluaciones ambientales son mi fuerte y les doy especial importancia, por lo que esta propuesta me pareció un despropósito, toda vez que una evaluación de impacto ambiental es un trabajo interdisciplinario que tiene un tiempo y que el trabajo no es "jugar con los números" para que de un valor determinado. Por esta, razón dije que no, porque consideraba primero que era un trabajo aparte y que su desarrollo debe ser un trabajo muy concienzudo, toda vez que será presentado ante una autoridad ambiental y se necesitan argumentos sólidos.

Aún no se que han decidido, pero lo más probable es que lo hagan por otro lado, por un precio irrisorio.

Consecuencias de no haber dicho NO

Un amigo mío está trabajando en una autoridad ambiental y me comenta que los miembros de un equipo evaluador estaban hablando pestes de una de las empresas consultoras para las que trabajamos. Estas personas criticaban (con justa razón) uno de los estudios que esta empresa realizó y comentaban que la información era muy pobre, que no había un análisis exhaustivo, que no realizaron los estudios necesarios. Que los resultados eran muy ambiguos y que las conclusiones muy amplias, toda vez que los requerimientos que la autoridad había solicitado eran otros.

Mi amigo que casualmente había trabajado en ese proyecto específico, me comentaba que el trabajo tal como se presentó, fue lo que el cliente pidió, porque se le había informado que los requerimientos eran otros, que se necesitaba más especificidad, para sacar conclusiones adecuadas, pero el cliente dijo que no, que como él era el que pagaba el quería las cosas de cierta manera. Y obviamente así se hizo el trabajo.

Ahora la empresa consultora está quedando muy mal, porque lo que se ve no es que se elaboró un producto que no tiene el alcance real de los requerimientos, debido a que el cliente limitó el tiempo y los recursos para la elaboración de estos, sino que una empresa realizó un trabajo mediocre para el cliente.

Lo más grave de este asunto es que al final el cliente no va a decir que él decidió hacer el trabajo de una manera, sino que le sugirió al consultor hacerlo de alguna manera y éste respondió que si se podía.  No hay salida de esta situación.

Entonces qué decir.... Si o NO?

Es muy difícil contestar esta pregunta porque parece que cualquiera de los dos caminos trae consigo consecuencias. La idea con esta entrada es un llamado a pensar un poco antes de actuar a tener claras las consecuencias de comprometerse a hacer algo que luego afecte el buen nombre y futuros clientes. Ese es el punto, a veces nos preocupamos tanto por los clientes actuales que no nos damos cuenta de cómo se pueden afectar clientes futuros y la imagen frente a autoridades ambientales, que son en realidad el cliente final.

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Repensando la sostenibilidad. Más allá del concepto

jueves, 7 de junio de 2012

Desde hace poco más de una semana, he reflexionado sobre el tema de la sostenibilidad y veo con tristeza que realmente estamos desenfocados, que no estamos entendiendo por donde es el camino. Y bueno, hoy llegué a una conclusión. No existe la sostenibilidad ambiental, existe la sostenibilidad. No existe la responsabilidad social, existe la responsabilidad. No existe el cuidado ambiental, existe el cuidado hacia el otro (llámese árbol, perro, león, hermano, papá, amigo, etc, o uno mismo).

Todo comenzó....

Voy a contar algunos sucesos aparentemente sin relación alguna

  • Hace unos días sucedió una tragedia en Colombia, más específicamente en Bogotá. Una mujer fue asesinada salvajemente. Los noticieros llevan 15 días hablando del tema, a las 7:00 AM, a las 12:00 M, a las 7:00 PM y a las 10:00 PM. Por este mismo tiempo, una noticia voló por el mundo, un chico mató a otro chico también de manera salvaje y era buscado por toda Europa

  • Pero en su preocupación por el rating ningún periodista ha mencionado que los padres deben hablar con sus hijos sobre estos temas, sobre que piensan, cómo se sienten.Y bueno, después de la rimbombante noticia, la presentadora con una sonrisa cuenta cómo la está pasando el artista del momento. 

  • Hoy, en una noticia deportiva, hablaban de que un equipo de futbol, estaba trabajando a puerta cerrada porque no querían que supieran su alineación, pero el noticiero contó como por entre una rendija pudieron ver algo del entrenamiento y sacaron algunas deducciones. Y lo más... no se como llamarlo...Tal vez, descarado, es que aquellos que lograron invadir la privacidad de una situación sobre la que personas expresaron no intromisión, fueron tratadas de héroes.

  • También hoy casualmente me subía a un taxi y en un programa de radio, se escuchó a uno de esos locutores super yupis que se creen de la aristocracia, hablar de tres incidentes aislados que ocurrieron con colombianos en otros países del mundo y su conclusión final fue: "es que somos una plaga" y eso que son de lo más ilustrado de este país.

No se si los noticieros y períodicos son conscientes de que niños y adolescentes los ven, los oyen, los leen.

  • Para rematar mi hermana me contó que una amiga suya llegó llorando porque su hija adolescente, le escribió un mensaje que decía: "mami falsifiqué tu firma  para poder presentar el examen de biología", la mamá le reclamó y la chica le respondió, "bueno, pero ya lo hice y no na hay nada que hacer, además te estoy contando". La señora no sabía que hacer, estaba desconcertada, triste, impotente. Lo peor del caso, es que ya había ocurrido una situación similar y la mamá la regañó y habló con el colegio desmintiendo lo que la niña había dicho en ese entonces. Mi hermana le dijo: "Yo con ese primer escarmiento ya habría tenido". Pero bueno, obviamente esta niña está inundada de noticias descontextualizadas en la que los criminales salen libres por decir la verdad y nosotros dormidos no somos capaces de contextualizar el tema, porque bueno, tampoco entendemos por qué sucede esto.
Algo está pasando...

¡Si, está pasando! Que nos volvimos insensibles, está pasando que el fin justifica los medios, está pasando que no estamos siendo coherentes, está pasando que se nos olvidó que nosotros no somos la última generación. Delante de nosotros vienen más (hijos, sobrinos, nietos, etc) y ya que no nos dimos mañas para dejarle un mejor mundo a nuestros hijos, debemos intentar dejarle mejores hijos al mundo. Esto me recuerda algo que escribí sobre formar mejores hijos.

Cuál es el camino a seguir....Claro que hay camino... hay mucho por hacer.

Aunque el tema es un poco triste, la idea no es el pesimismo per se, no se trata de generar sentimientos de impotencia. Se trata de despertar, de entender que si no le damos importancia a la vida de un ser humano, no porque sea el chisme del momento,entonces  ¿Por qué tiene que importarle a los que vienen delante de nosotros los pingüinos de Alaska? Si aceptamos que somos una plaga, entonces ¿Cuál es la importancia de que un adolescente falsifique la firma de la mamá para presentar un examen, si a los asesinos y estafadores no les pasa nada por decir la verdad?

El punto acá es la coherencia, la sostenibilidad es una sola y en principio no tiene nada que ver con la tala de bosques, ni con el cambio climático o con la contaminación de los ríos. Esto es solo el producto de nuestra incoherencia mental. Y hoy más que nunca, las nuevas generaciones nos reclaman ser sostenibles en nuestras decisiones, en nuestras acciones, en nuestros valores, más allá de apagar el bombillo, más allá de cerrar el grifo. La sostenibilidad es una decisión. Acuérdense, hay que dejar mejores hijos...

Pero bueno, toda gran carrera empieza con el primer paso y muy probablemente no se puede llegar a la coherencia en el primer intento, hay que empezar con esas pequeñas acciones que parecen irrelevantes, con esas palabras que no parece importante mencionar o no mencionar. Porque antes de tener un planeta sostenible, es necesaria una humanidad sostenible........No al revés .




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María, la abuela que purificaba agua de mar (Video)

miércoles, 12 de mayo de 2010

"Mi abuela María" es uno de los videos que concursará en el I Festival Ecológico de Microcortos "La Luciernaga Fundida" que organiza la Universidad Católica de San Antonio y la Concejalía de Medio Ambiente de Murcia (España). 

Este corto muestra con una enorme sensibilidad, que los grandes logros no necesariamente se miden en grandes acciones o sacrificios, tampoco se necesita un conocimiento supracientífico para realizarlos. Basta con tener una buena idea, buena voluntad y un buen amigo para llevarla a cabo. Si esta idea, hace la vida más fácil a una persona y le da menos trabajo a la naturaleza, entonces es un gran logro y un pequeño paso hacia una Humanidad Sostenible.


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Una autocrítica al quehacer de la consultoría ambiental actual

lunes, 28 de mayo de 2012

Yo todavía creo que nuestra sociedad puede auto-regularse. Es más creo que es nuestra única salida. Hace algún tiempo escuchaba a un conferencista citar una frase que decía algo más o menos así: la legislación es una medida de que tan civilizada es una una sociedad. Entre más leyes tenga, menos civilizada es.

En una entrada pasada le contaba algunas reflexiones sobre el manejo de residuos. Y cómo los patrones de conducta se heredan tan fácilmente que es necesario estar muy despiertos para que aquellos a quienes  consideramos el futuro, no repitan nuestro pasado.

Necesitamos convencernos que las leyes son directrices a cumplir, pero nunca un marco que delimite nuestro actuar. Nuestro marco de acción debe ser mucho más amplio. Entre las consecuencias de dicho marco de acción está el cumplimiento de la legislación, pero nunca debe ser el objetivo.

¿Dónde está el quid del asunto?

Hoy por hoy consideramos que las leyes son la solución para todo. Ahora que vemos con desespero y angustia que los problemas ambientales son una realidad y no un cuento creado por ambientalistas hippies de los años 60, consideramos que es necesario crear leyes para que reciclar, crear leyes para el uso eficiente del agua, crear leyes para el cuidado del ambiente etc. Ingenuamente creemos que si le colocamos una etiqueta de obligatoriedad a un tema, éste va a funcionar.


He reflexionado mucho sobre ésto y al buscar las causas de este fenómeno, me encuentro que en algunos aspectos la legislación es débil, que puede no existir un adecuado soporte institucional, que no hay capacitaciones adecuadas, que hay corrupción, que no hay claridad técnica frente al tema, etc, etc. Pero todo esto son consecuencias y distractores de la causa real de la situación.

En este sentido, me he dado cuenta que el cambio no empieza con campañas de educación o establecimiento de normas. Es necesario entender que si las primeras fallan y las segundas no son suficientes, hay un error de concepto y cuando se construye bajo un concepto errado, es como "pedirle peras al olmo", por más que queramos, nunca vamos a lograr lo que queremos.

La solución no está en la causa, sino en la estructura

Luego de encontrar la causa (error de concepto), pasé por tres estados de ánimo. Primero me sentí muy alegre, porque al encontrar esta causa, pensaba ingenuamente que sería más fácil encontrar una solución. Pero luego me desanimé porque me di cuenta que de todas maneras no era mucho lo podía hacer, dado que no sabía cómo empezar, cómo generar nuevos hábitos, si ya con mi experiencia, sabía que cambiar un hábito en solo tres personas requería mucho esfuerzo y paciencia (ver lecciones aprendidas del reciclaje), además al reflexionar sinceramente sobre el tema, me di cuenta que eso ya intuitivamente ya se sabía. Había descubierto el agua tibia.

Y por último sentí algo de frustración, ya que al interiorizar más el análisis del tema, me dí cuenta que la consultoría en general (yo incluída) fomenta y refuerza el paradigma de que el cumplimiento se realiza solo si hay normas y (en el caso particular del tema ambiental) que para ello se requiere un gasto adicional.

Entonces, me di cuenta que la consultoría ambiental actual debe mejorar, debe enfocar las situaciones desde otra perspectiva, debe generar nuevos espacios para nuevos procesos, productos y servicios, y tal vez nuevos enfoques para normas más acordes a la realidad.

Donde está la falla de la consultoría

Existe un engranaje compuesto de autoridad ambiental - consultor - empresa. Generalmente el proceso surge como sigue. La autoridad ambiental dice "el que contamina paga" y genera toda una estructura económico legal para cobrar por la contaminación ambiental. El consultor dice "si claro tiene que pagar, pero primero me tiene que pagar a mí". El consultor realiza estudios y análisis para satisfacer a la autoridad ambiental. Por último, a regañadientes el empresario paga a los dos.

Este ciclo funcionó hasta hace algún tiempo, cuando los problemas globales no eran tan evidentes y cuando la  realidad todavía no evidenciaba que la normatividad actual en casi cualquier país del mundo se queda corta para todo lo que hay que hacer. Sin embargo, seguimos creyendo que lo que hay que hacer es cumplir las normas para que la "autoridad ambiental esté contenta".

Lo peor es que de esto, es que  los consultores nos convertimos en fábricas de papel. Ganamos nuestro dinero diciéndole al cliente lo que ya sabe. Pero obviamente debe pagar más si quiere saber cómo solucionarlo y mucho más si quiere implementarlo.

¿Cuál puede ser el camino?

A mi modo de ver, debe existir un nuevo marco conceptual en el que como establecí anteriormente el cumplimiento de la legislación ambiental sea una consecuencia lógica de las buenas prácticas de manufactura, producción o servicio de una empresa, pero no el fin. El fin debería enfocarse a mejores productos, clientes satisfechos, trabajadores felices, manejo eficiente de recursos, comunidad conforme y amiga de la empresa que tiene al lado.

Pero para esto, lo que hoy es puro papel e informes extensos para "dar contentillo" a la autoridad ambiental, debe convertirse en herramientas para la toma de decisiones.

¿Cómo llegar a esto?

La verdad estamos tan acostumbrados a la vieja forma de hacer las cosas que hoy por hoy no existen herramientas ni procesos que permitan llegar a otras conclusiones porque cuando solo tenemos un martillo como herramienta todos los problemas son clavos. Por esto es necesario empezar, probar,  proponer, arriesgarse. 

En una entrada anterior les comentaba la experiencia de un amigo frente a este tema como pensar y actuar diferente, le había traído algunas consecuencias no muy gratas, pero que se pueden capitalizar. En esa entrada les cuento cuál es mi estrategia para avanzar en el tema y abordar las situaciones de maneras diferentes.

Hay muchas formas de generar nuevos procesos, nuevas estructuras, nuevas herramientas, pero hay que arriesgarse, documentarse. Como consultora independiente me queda un poco más fácil implementar algunas cosas y aquí es donde las empresas deberían ser más abiertas a este tipo de iniciativas y permitirse encontrar nuevas estrategias. 

Leo muchos foros sobre el tema y veo que hay personas que tienen ideas muy interesantes. pero se desgastan hablando de la política, de las instituciones, de la corrupción o del desinterés de los empresarios. Una carrera comienza solo con un paso. Alguna vez le decía al gerente de una empresa para la que trabajaba que se podía innovar en nuevas formas de abordar la consultoría y el me decía que no, porque había que invertir mucho en investigación y desarrollo. Esto es un mito, solo se necesita hacer un pequeño cambio en la forma de realizar un trabajo específico, que no sea muy dispendioso, si funciona, entonces se mejora y se vuelve a aplicar, y así sucesivamente, cuando menos uno se da cuenta tiene en sus manos una nueva herramienta.

Solo se necesita eso un paso hacia otra dirección y luego otra. Por eso esta entrada en una invitación a la innovación, desde las pequeñas cosas, desde lo que se conoce, esa es la esencia del cambio.




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¿Por qué una guía para la identificación de aspectos e impactos ambientales?

jueves, 12 de abril de 2012

"Cada ciencia tiene su curva natural de desarrollo.
Al principio arrastra un lastre de creencias precientíficas
y plantea mal los problemas: el progreso es lento.
...Luego, a medida que se consigue una visión interior acertada,
primera en una subsección, después en otra,
el progreso se vuelve más rápido. Los diversos campos empiezan
a ponerse incandescentes y se iluminan unos a otros"

G.R Taylor
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A manera de introducción

Hace algún tiempo me di cuenta de la importancia de asociar adecuadamente los aspectos a los impactos ambientales, en las Evaluaciones de Impacto Ambiental EvIA. He revisado varios estudios y noto que el tema se trata de manera muy laxa. Cuando empecé a concentrarme en este tema dentro de las evaluaciones ambientales que realizo, comprendí y a aprecié la importancia de los aspectos ambientales en un estudio, no como requisito o como relleno, sino como una herramienta real para la toma de decisiones.

Un poco de retrospectiva

Antes de iniciar este proceso (hace unos 8 años más o menos), estaba muy interesada en crear una metodología distinta para evaluar impactos ambientales, menos lineal, más dinámica y más acorde a la realidad. Entonces hice un inventario de todas las metodologías de evaluación que normalmente manejo en mis evaluaciones y me di cuenta que tenía más de 15, unas eran variaciones de una misma metodología, otras tenían muchos parametros, otras se basaban en probabilidades, otras se basaban indicadores, etc.

Al intentar unificar una metodología, me di cuenta que no podía, porque la mayoría de los clientes para los que trabajo (industrias y consultoras), tienen sus propias metodologías y no podía de buenas a primeras imponer una metodología específica, por más buena que fuera, porque como decimos en Colombia, "cada cual mata sus pulgas a su manera". Entonces empecé a analizar estas metodologías, para ver si realmente necesitaban ser cambiadas y me di cuenta que con casi todas se llegaba a un resultado similar y no tan alejado de la realidad. Aún así, los resultados realmente no permitían tomar decisiones estratégias.

En este punto llegué a una conclusión que no me esperaba: aún si tuivera la metodología más exacta del mundo, esta no me serviría de nada, si seguía identificando los impactos de la manera en que se hace actualmente. Entendí que la solución no debía partir partir con la metodología de evaluar impactos (I), sino el proceso para identificar cómo éstos interactúan con los aspectos ambientales (As) y su correcta asociación con las actividades (Ac) de un proyoecto, obra o actividad

Cómo empezó la idea

En ese proceso, empecé a "jugar" con listados de excel, tablas dinámicas, pequeñas bases de datos. Alimentándolas con mi experiencia, con experiencias de otros y comencé a entender que no es tan fácil y que se necesita un pensamiento muy estructurado, para que tanto I, As y Ac se relacionaran adecuadamente.

Cuando ya incorporé esta estructura dentro de mis análisis,  las frases a las que me enfrentaban eran pero "por qué tantas vueltas", "solo califique los impactos y ya", "si eso no es tan complicado", "eso qué significa", "eso no sirve de nada". 

Ahí llegué a un gran choque con la realidad. yo sabía que podía funcionar, todavía le faltaban detalles, pero sabía que estaba en el camino correcto, mi gran dificultad era que no sabía como explicarlo, en mi cabeza lo entendía, las relaciones I-As-Ac, fluían, se iluminaban y comencé a entender la lógica de estas relaciones, pero las palabras no fluían. No sabía como explicar, ni siquiera como describir el funcionamiento

Empecé con unas bases de datos (muy complejas por cierto) que daban cuenta de lo que podía llegar a ser. Yo me sentía muy orgullosa de la herramienta, pero cuando trataba de explicarla, todos hacían caras de "por Dios, pero que es esta barbaridad". Las empecé a socializar con los diferentes expertos que  interactuarían con ellas y quedaron asustados, pero yo les decía que la idea era que ellos no tenían que interactuar con la matriz, solo identificar los I-As-Ac, que del resto me encargaba yo.

Así fue y empezaron a surgir los primeros errores, los primeros vacíos. y en ese momento empecé a entender, más a fondo por qué surgían y cómo subsanarlos. Y entonces me vi enfrentada a una "realidad incómoda". La empresa con la que tenía la mayoría de mis contratos hacía muchas evaluaciones ambientales al mismo tiempo y no había espacio para la discusión, para el aseguramiento de los resultados, para integrar los temas. Una vez me vi haciendo tres evaluaciones al mismo tiempo y era coordinadora de dos. Entonces para no quedar mal, tenía que volver a las viejas metodologías para cumplir simplemente con un requisito.

En este punto, tuve que tomar una decisión importante, si quería realmente desarrollar esta idea no podía seguir allí. Por el afán, tenía que seguir cometiendo los mismos errores. No hay nada más doloroso que hacer las cosas como uno sabe que no se deben hacer, queriendo hacerlas mejor, pero no tener más opción. Entonces con mi idea más avanzada, comencé con otros proyectos más mesurados, con más interacción entre todos los expertos involucrados, de los que aprendí muchas cosas y empecé a depurar conceptos y entender por qué surgían y cómo arreglar errores y vacíos.

Entonces cuando encontré la forma de generar un modelo que permitiera asociar I-Ac-As, me di cuenta que se podía adaptar a cualquier metodología que uno tuviera (es lo que hago actualmente). Es más en un proyecto que realicé hace unos meses, la sola identificación permitió al cliente detectar un vacío en un tema en el que no había caído en cuenta, sin necesidad de una valoración subjetiva y permitó la elección de una medida ambiental adecuada.

La evolución del tema

No obstante todo lo anterior, yo seguía sin saber explicar cómo era que funcionaba la cosa, fue bastante complejo explicar a los diferentes expertos involucrados en la evaluación, qué no era un impacto, qué no era un aspecto, que para justificar la existencia de un impacto se debe tener una asociación adecuada entre las variables As y Ac, que no es lo mismo un impacto que la manifestación del mismo. Por su parte, entre las inquietudes que las personas han manifestado en la encuesta sobre a qué proyectos quisiera identificar impactos y aspectos, está la siguiente:

"...tener en cuena que la identificación por si sola no es util si no va acompañada de una criterio de valoración..."

Hoy puedo decir que la "identificación por si sola" es todo un proceso, sin tener claro ésto, la valoración no sirve de nada.

Pero entonces se empezaron a ver resultados, empecé a entender donde estaban las redundancias y hacer la  metodología un poco más amigable. Nos dimos cuenta que justificar los impactos era mucho más facil, que los diferentes expertos, no eran más los títeres de unos números y que la metodología de evaluación se ajustaba a los criterios técnicos y no al revés. Al tener más claridad sobre el tema, algunos compañeros me han solicitado que les explique como manejar la interacción Ac-As-I. Por esta razón, es que hay en el blog, entradas alusivas al tema.

Un día le conté a un amigo la evolución del tema y le dije un poco triste, que no había avanzado mucho y que todavía el tema se veía enredado y entonces el me respondió: "El tema se ve muy interesante.¿no te parece que es mucho avance que después de casi tres años, por fín entiendo lo que quieres decir?"

Y entonces me propuso que creara una guía para mí, para enfocar adecuadamente mis ideas y que si lo veía adecuado poder compartirla con personas que tuvieran estas mismas inquietudes y darles acceso a ese conocimiento.

Y entonces...¿Cuál es el propósito de la guía para la identificación de aspectos e impactos ambientales?

Bueno, la guía tiene el objetivo principal de desarrollar un pensamiento estructurado, sobre el tema y familiarizar al lector con la manera adecuada de realizar una buena identificación de impactos para que pueda ingresarlas a cualquier tipo de evaluación.

Así mismo, se tendrán 4 ejemplos tipo de identificación de impactos que permita al lector entender en proyectos conocidos cual es la interacción Ac-I-As, de tal manera que puedan ampliar la  identificación de impactos para sus propios proyectos.

Para finalizar

Bueno, la verdad, el propósito inicial de este post, era simplemente justificar un poco la razón de la guía, pero se convirtió más en una catársis sobre mi experiencia, en realidad, no era lo que buscaba, pero el guión se fue desarrollando de esta manera. Gracias si llegó hasta este punto.



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Errores frecuentes de las evaluaciones de impacto ambiental IV (última)

lunes, 29 de agosto de 2011

Con esta entrada terminamos la serie de errores frecuentes  de la Evaluación de Impacto Ambiental EvIA. Hoy veremos no el último, pero si el principal de los errores. Lo que voy a mencionar puede generar mucha controversia, pero esa es la idea: generar procesos de pensamiento, analizar, no “tragar” entero.

El error consiste en creer que lo que denominamos Evaluación de Impacto Ambiental es realmente una evaluación de impacto Ambiental. Nada más alejado de la realidad. Veamos por qué.

Definiendo la palabra evaluación

Independientemente del contexto pregúntese, qué es evaluación o mejor, qué es lo que usted evalúa (Partamos de la experiencia y luego vamos a la semántica). Escojamos un escenario conocido para todos y remontémonos a los tiempos en que usted estaba en el colegio o universidad o  a uno momento en que le hicieron pruebas de aptitud para evaluar la pertinencia de aplicar o no a un cargo.

En el colegio o universidad se evaluaba su conocimiento. Si usted respondía acertadamente un cuestionario, usted pasaba la prueba. Por su parte, en el examen de aptitud, recuerda que usted entregaba su curriculum, para que “evaluaran” si sus estudios o experiencia eran suficientes para el cargo al que estaba aplicando y luego dependiendo del caso, le realizaron pruebas adicionales para completar la “evaluación” y tener más elementos de juicio para tomar una decisión.

¿Se da cuenta usted del contexto del concepto? ¿Aún no? No se preocupe a mi me tomó mucho tiempo darme cuenta. Veamos un último ejemplo. Cuando ocurre un desastre natural o intencional, las autoridades comunican algo como lo siguiente: “estimamos que los daños pueden ascender a …. Pero una vez realicemos una evaluación de las pérdidas, daremos una cifra más aproximada a la realidad”.

¿Se da cuenta ahora? La evaluación tiene un contexto de pasado, solo se pueden evaluar hechos, cosas que ya hayan sucedido, no puedo evaluar lo que está por suceder. Ahora entremos a la semántica, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define evaluación como “señalar el valor de una cosa”. Pero veamos lo que algunos autores establecen sobre la definición:

  • MONTSERRAT COLOMER (1979): Un proceso crítico referido a acciones pasadas con la finalidad de constatar, en términos de aprobación o desaprobación, los progresos alcanzados en el plan propuesto y hacer en consecuencia las modificaciones necesarias de las actividades futuras.
  • ESPINOZA VERGARA: Evaluar es comparar en un instante determinado lo que se ha alcanzado mediante una acción con lo que se debería haber alcanzado de acuerdo a una programación previa.
  • COHEN Y FRANCO (1988): Evaluar es fijar el valor de una cosa, para hacerlo se requiere efectuar un procedimiento mediante el cual se compara aquello a evaluar respecto de un criterio o patrón determinado.


Una vez definido lo que es evaluación, vamos a ver lo que no es evaluación 

1. Las pseudoevaluaciones o la trampa de las evaluaciones a priori
2. La identificación de la medida con la evaluación
3. El sectarismo
4. El subjetivismo
5. La indiscriminación o mezcla de niveles
6. La burocratización
7. El principio de indeterminación

Cada uno de estos temas los abordaremos en otra entrada y los analizaremos mejor

Y qué si el concepto es o no evaluación, las metodologías igual aplican

Bien, la verdad no, este error de concepto viene unido a otros errores que se derivan del mismo, el principal de estos es creer que en realidad estamos evaluando impactos cuando no es así. En la entrada pasada, vimos de manera muy superficial el tema. La cuestión es que todas, absolutamente todas las metodologías utilizadas evalúan en realidad los aspectos no los impactos. A continuación veremos por qué.

La mayoría de las metodologías de evaluación de impactos, analizan parámetros como intensidad, duración, extensión, reversibilidad, etc., estos criterios son valorados bajo unos criterios subjetivos de alto, muy alto, local, parcial, extenso, etc, dependiendo del parámetro y a cada uno de estos criterios se le aplica un “calificativo” de 1, 2, 3 … etc., dependiendo de la metodología y luego con una fórmula matemática que generalmente es una suma, da un valor al cual se le da un calificativo que determina si el impacto alto, medio o bajo. Pero, realmente no estamos evaluando el impacto, estamos evaluando el disparador del impacto, porque, para ser evaluado éste último requiere un análisis de las condiciones del medio donde se generará.

No es lo mismo que un vertimiento se realice en temporada de lluvias, a que se realice en temporada seca o que se realice en un cuerpo de agua lótico (ríos, quebradas, etc) a que se realice en un cuerpo de agua léntico (lagos, lagunas, humedales). ¿Cuál es el impacto que dicho vertimiento generaría? Para saberlo de manera anticipada solo hay una vía la modelación.

Y en este punto llegamos a otro error grande, y es creer que los impactos se pueden modelar. Este es un error peor que los otros, porque los impactos no se pueden modelar, son eventos que ocurren. Lo que se modela es el recurso, una vez modelado el recurso (atmósfera, cuerpos de agua, bosques), se puede establecer cómo se comportaría dicho recurso al cambiar las condiciones del mismo o “adicionar” sustancias que antes no existían, etc. Con los datos arrojados de esta modelación se pueden enfocar adecuadamente las medidas de manejo.

¿Es necesaria la modelación del recurso para establecer los impactos?

Si y no. Veamos un  poco más en profundidad. Cuando se realiza el estudio de impacto ambiental para un proyecto, obra o actividad, se realizan los diseños y cálculos para emitir o verter la cantidad de contaminates aprobados por la legislación. Esto significa que la autoridad ambiental hizo un ejercicio jucioso, técnico-cientifíco, soportado y adecuado para determinar que los valores de contaminación que enmarca la ley no van a afectar el recurso objeto de análisis de manera significativa y que el recurso analizado es capaz de asimilarlo. Bajo este principio, realmente no se debería modelar el recurso, porque una autoridad ya estableció cuáles son los Límites Permisibles para estos parámetros y si el proyecto obra o actividad cumplen con estos límites no debería existir un análisis adicional.

Ahora bien, los impactos relacionados con eventos no deseados o contingencias, tales como derrames, incendios, explosiones, etc., tienen una connotación diferentes y si requiere de la modelación del recurso, ya que un evento de estos tiene la capacidad de generar concentraciones de contaminantes mucho más altas que las permitidas por la ley, lo cual hace  necesaria una modelación del componente afectado para determinar las acciones contingentes más adecuadas.

Hace poco estaba evaluando la contingencia de un derrame hipotético en altamar. El cliente (dueño del proyecto), tenía previsto que las lanchas y los botes que manejarían la contingencia, salieran de un puerto cercano a las oficinas que ellos tienen en tierra en una ciudad de la costa. Luego de realizar las modelaciones pertinentes de este escenario, se  determinó que en 12 horas, el derrame llegaba a un ecosistema muy sensible e importante. Por su parte al realizar los cálculos de llegada de las lanchas, encontramos que la lancha más veloz, zarpando del puerto propuesto llegaría al evento en 13 horas, lo que significa que bajo estas condiciones, las ayudas llegarían demasiado tarde. La solución fue ubicar el punto de partida  en un puerto más cercano.

Esta es la función real de la modelación, tomar decisiones acertadas para eventos futuros no determinados.

Si no es una evaluación, entonces ¿Qué es lo que he estado haciendo todo este tiempo?

Lo que hemos realizado todo este tiempo, es simplemente un análisis de consecuencias. Volvamos al ejemplo del material particulado. Si mi actividad es remover suelo, la primera consecuencia lógica es la generación de material particulado y la consecuencia de éste es que se altere la calidad del aire donde sucede la actividad. De ahí para allá no hemos avanzado realmente.

Sin embargo, esto no es malo, si se realiza adecuadamente un buen análisis de consecuencias (eso lo veremos próximamente), se establecerán medidas mucho más acertadas  y eficientes. Porque volviendo al material particulado, no es necesario hacer una modelación de aire, para saber que realizando aspersión de agua en la zona afectada se elimina la consecuencia.

Y que pasa si le digo que si hay una evaluación ambiental en el proceso?

En Colombia, después que es aprobado un EIA y se otorga la licencia ambiental, el dueño del proyecto está en la obligación de elaborar un Informe de Cumplimiento Ambiental (ICA), el cual debe ser entregado a la autoridad ambiental competente con una frecuencia anual (en la mayoría de los casos). El reporte tiene información del estado legal ambiental del proyecto, mediciones de los recursos afectados y de las corrientes residuales generadas. Con esta información la autoridad ambiental decide si está cumpliendo con las clausulas legales establecidas y si existe alguna anomalía en los recursos afectados o en las corrientes residuales del proceso.

El análisis que realiza la autoridad, es realmente la evaluación de desempeño ambiental del proyecto. Que la forma en que se evalúa no es la adecuada o que el sistema de evaluación no se adapte bien, eso es otro cuento y luego hablaremos de él, pero esta es la verdadera evaluación ambiental del proyecto.

Normalmente, en las fichas de manejo ambiental del Estudio de Impacto Ambiental, hay una sección llamada indicadores de seguimiento. Estos son los indicadores de evaluación. En otra entrada veremos la diferencia entre seguimiento y evaluación. 

Una espinita más: ¿quién debería hacer la modelación ambiental de un recurso?

Muchos países a través  de sus entidades oficiales han empezado a caracterizar sus recursos, otros ya tienen una caracterización total o casi total de éstos, pero existen países como Colombia, que no los han caracterizado amplia y suficientemente  y están cometiendo el error gravísimo de trasladarle esta responsabilidad a las industrias y empresas cuyos fines son comerciales y no científicos. Este es un error que hasta ahora está empezando, ojalá se tomen medidas a tiempo. Ahora veremos por qué esto es un error.

La información que un estudio realizado en menos de 6 meses con 20 días de trabajo de campo y cuyos fines son meramente técnicos y comerciales, pueda arrojar sobre el comportamiento de un recurso, es muy superficial para tenerla en cuenta como real. Desafortunadamente, la información que deberían generar universidades, institutos de investigación científica y entidades oficiales en, la están empezando a generar consultores independientes.

Si una zona no está los suficientemente investigada como para establecer la magnitud de los impactos que se puedan generar, la autoridad ambiental debería tener la autonomía para aplicar el principio de precaución y prohibir cualquier proyecto obra o actividad en dicha zona, hasta tanto no se tenga información ambiental sobre el tema y no trasladarle  la responsabilidad a entidades y empresas que no tienen y no deben tener enfoque científico.

Para ilustrar mejor el tema tenemos por ejemplo la red de calidad del aire de Bogotá . Este es un estudio independiente cuyo interés es tomar decisiones acertadas para  este recurso. Si por ejemplo un complejo industrial se va a desarrollar en esta ciudad, el empresario no tiene que instalar estaciones de monitoreo puntuales que no dicen nada en el corto plazo, sino que ya tiene toda una base informativa confiable que le permite saber cómo y hacia donde se dirigirán sus emisiones, qué sitios afectará y sabrá cómo manejarlas y sobre todo, tendrá el soporte que le permita a futuro saber si sus medidas en realidad son las adecuadas.

Como dije al inicio de esta entrada, el tema puede ser controversial, pero es importante que nos detengamos a pensar qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo, debemos empezar a marcar diferencias a ver las cosas de otra manera y aventurarnos a intentar algo diferente. Precisamente frente a este tema, un amigo y colega a quien estimo mucho me dijo, yo se que esas evaluaciones están mal, por eso no me meto en eso. Que tristeza, porque esta persona sabe muchisimo y podría generar muy buenos avances, pero bueno, hay que seguir, pensar, debatir, proponer. Como dice Stephen Covey, hay que sacar tiempo para afilar el hacha.

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Este artículo como todos los escritos que encontrará en este blog hacen parte de mi experiencia y mi aprendizaje personales. Yo transmito lo poco que se y agradezco a quienes lean y crean que esta información es importante y digna de transmitir, lo hagan citando la fuente. Más allá del ego, una humanidad sostenible también significa el respeto y reconocimiento por el saber del otro.  

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